Ya en sí es traumático divorciarse, pero cuando se trata de matrimonios binacionales y uno de los padres sustrae al hijo o hijos y los lleva al extranjero, el asunto se vuelve una pesadilla y una complicada cuestión legal.
Holanda es país pionero en el establecimiento de reglas y acuerdos legales para solucionar enredos tan delicados. En muchos divorcios, los hijos se vuelven un botín de guerra y la sustracción viola los derechos de todos los miembros de la familia.
El gran paso en la legislación es el principio de buscar el bienestar del menor, y que los criterios no sean ni religiosos ni tradicionales.
En algunos países la patria potestad, es decir la custodia de los niños, queda indudablemente en manos de la madre. En otros, como en los países árabes, pasa automáticamente al padre.
Los hijos como botín de guerra
¿Cómo llegar a una solución consensuada, bajo un marco jurídico internacional y en la que los niños sufran lo mínimo?
Ése es el objetivo del Convenio de La Haya sobre los Aspectos Civiles de la Sustracción Internacional de Menores. El mencionado convenio es un tratado multilateral que busca hacer efectivo el principio de que todo niño que ha sido sustraído debe ser reintegrado inmediatamente al Estado de su residencia habitual. Una vez restituido, las autoridades locales pueden determinar dónde y con quién deberá vivir. El Convenio de La Haya también fue diseñado para asegurar la protección de los derechos de visita.
El Convenio de La Haya es sometido constantemente a revisión y modificaciones. Por ejemplo, anteriormente se consideraba menor a quien tuviera 16 años o menos. Tras la más reciente modificación, son considerados menores las personas de hasta 18 años.
La Oficina Permanente de la Conferencia de La Haya de Derecho Internacional Privado ha convocado a una reunión para el próximo junio, y México enviará a un grupo de jueces especialistas en derecho familiar, para actualizarse en la legislación y la solución de casos de menores secuestrados internacionalmente.
En la agenda del encuentro está el intercambio de información, la adecuación de los marcos legales nacionales para un actuar en coordinación con organismos internacionales, y que las disposiciones que se acuerden en La Haya sean aplicadas en la vida cotidiana de todas las provincias.
A mayor globalización, más complicado el rescate de niños
Para rescatar a niños secuestrados, además de acrecentar una base de datos internacional, se deben coordinar embajadas, consulados y policías.
Los expertos buscan respuestas y medidas para todo tipo de casos, y evitar la re-sustracción del niño, como la vigilancia del progenitor sustractor.
En muy raras circunstancias, al niño hay que buscarle una familia de acogida.
Un experto de Brasil destacó que el regreso seguro del niño y del progenitor era un importante tema de interés, dado que la madre era el progenitor sustractor en la mayoría de los casos.
Un experto de México resaltó que, a menudo, surgían casos como consecuencia de los procesos de inmigración en el Estado requirente, por ejemplo, cuando un progenitor era deportado del Estado requirente y se llevaba al niño consigo.
Conforme se extiende la globalización, el caos de niños sustraídos es cada vez más complicado. Hay muchos elementos en juego que requieren la formación de un grupo de expertos.
El Tratado Internacional de La Haya para el Sistema de Protección de los Menores fue firmado en 1993 por unos 50 países y hasta la fecha lo han ratificado 83.
En la clausura de la Tercera Reunión de la Red Mexicana de Cooperación Judicial para la Protección de la Niñez, el presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, el magistrado Edgar Elías Azar, declaró que el principal problema de niños sustraídos se tiene con Estados Unidos. Ese país es el que recibe más niños sustraídos de México. Se trata de dos países muy grandes, con un intercambio cultural y económico muy estrecho, con más de tres mil kilómetros de frontera y una migración de decenas de miles de personas al año.
El magistrado Elias Azar dijo que ya se impartió el primer curso de capacitación a los jueces, y éste es un segundo esfuerzo que tiene la mira puesta en formar una red nacional de jueces especializados, que dispongan de políticas uniformes en problemas tan complejos como la restitución de derechos, la adopción, la custodia, la educación, la seguridad y la salud física y mental de los niños.
Sostuvo que el derecho debe prever el desarrollo de la personalidad de los menores, para que nuestra sociedad pueda mirar a éstos de manera diferente, y nunca más de manera trivial y soslayada.
Agregó que México ya fue certificado como un país que ha cobrado orden en esos temas, dentro del contexto “del tratado internacional de La Haya para el sistema de protección de los menores”.
Según Elias Azar, en el año 2000 hubo 500 expatriaciones de niños y repatriaciones de otros 500, la mayoría oriunda de la capital mexicana.
























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