Tras un año de cautiverio retornó a la libertad Josué Daniel Calvo, 22 años, quien desde los 18 entró al ejército en busca de la libreta militar, pero viendo que por fuera tenía pocas posibilidades de estudio – cursó hasta 5º de primaria – o de trabajo, resolvió quedarse.
Nubia, su hermana dice que a él le encanta la música, es seguidor del club de fútbol Atlético Nacional, y sueña con tener una casa en la zona cafetera, de donde tuvieron que salir en busca de mejor vida.
Un año en ascuas
A los dos muchachos los ha criado su padre, Luis Alberto Calvo Marín, campesino de 50 años, que salió de Caldas, en el centro-oeste, su tierra de origen, para asentarse en El Tambo, Cauca, sur del país. Por el asedio y amenazas de los armados se refugiaron en casa de una parienta, en Popayán, capital departamental, donde han pasado en ascuas el último año a la espera del anunciado retorno del joven.
Fue el 20 de abril de 2009 cuando se supo que él era el rehén más reciente de la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC. En una carta dirigida al padre del soldado, publicada en la página web de la Agencia de Noticias Nueva Colombia, que da cuenta de las actividades y posición de esa organización, le informaban que “(…) fue capturado por las FARC y atendido por unidades médicas nuestras, luego de que fuera herido en combate”. El combate había ocurrido en el sitio El Encanto, municipio de Vista Hermosa, departamento del Meta.
En declaraciones a la revista Semana, el coronel Fernando Ávila, coordinador de la oficina de comunicaciones del ejército, dijo en su momento que sólo hasta que se conoció la carta publicada por la guerrilla, la institución informo a la familia Calvo, pues, sin prueba “no se podía declarar como secuestrado, sino como desaparecido”.
Anuncios de liberación
Hacía cuatro días, el 16 de abril del año pasado, que la organización armada había anunciado la liberación unilateral del sargento Pablo Emilio Moncayo, cautivo desde hacía 11 años y medio y la entrega de los restos del mayor Julián Ernesto Guevara, muerto en la selva en 2006, después de ocho años de secuestro.
Para el 30 de junio la guerrilla anunció que también liberaría unilateralmente a Calvo, dado su precario estado de salud que “dimensiona los riesgos tanto de él como de nuestras unidades", se informó.
Trascurrido un mes largo, el 8 de julio, el Presidente Álvaro Uribe, aceptó la mediación de la senadora opositora, Piedad Córdoba. Sin embargo, recién el mes de noviembre el Gobierno solicitó al Comité Internacional de la Cruz Roja y a la Iglesia Católica que realizaran los contactos pertinentes.
En el interregno, otros hilos se movían a alto nivel.
Desde El Vaticano, el cardenal colombiano Darío Castrillón, miembro del círculo inmediato del Papa, declaró al noticiero de televisión RCN que con el permiso “general” que el Presidente dio a la Iglesia católica, contactó telefónicamente al comandante Alfonso Cano, máximo jefe de las FARC, con quien trató de las liberaciones.
En Bogotá, el secretario de la Conferencia Episcopal, Juan Vicente Córdoba, dijo que la Cruz Roja estaba preparada para las gestiones y avaló la neutralidad el organismo humanitario.
Incertidumbre
Inquietud y dudas ensombrecían las esperanzas de la familia Calvo. El padre, Luis Alberto, pidió a las partes agilizar las gestiones. "Hasta no verlo en Bogotá es mejor no hacerse ilusiones. Les pido seriedad, porque desde junio pasado nos vienen diciendo lo mismo", dijo entonces. Y al comisionado de Paz, Frank Pearl, le solicitó recibirlo en la Casa de Nariño, sede de gobierno, para "hablar y saber la verdad".
Cauto, Stephan Jacquier, jefe de la Cruz Roja Internacional en Colombia, dijo: “Hay que partir de cero, hay que darle tiempo al tiempo porque las cosas no van a cambiar de un día para otro,” y dio la bienvenida a la senadora Piedad Córdoba, como mediadora.
Pasaron la Navidad y el Año Nuevo, sin que se produjeran las liberaciones del más antiguo y del más reciente rehén de la guerrilla. Las noticias se tornaron esporádicas hasta marzo cuando se avivaron las esperanzas, aunque atravesadas por la tensión de las elecciones para Congreso, del domingo 14. No se permitiría despejar ni un metro de territorio, mientras se celebraran los comicios, dijo el ministro de Defensa, Gabriel Silva. Sin embargo, suscribió los acuerdos de seguridad con las partes intervinientes, y el comisionado de Paz, Frank Pearl, dio el parte de inicio de los operativos.
En conferencia de prensa, el viernes 12 de marzo, la legisladora Córdoba informó que según la guerrilla ésta sería la última entrega unilateral de rehenes de las FARC y que las próximas, si ocurrían, deberían estar mediadas por una negociación con el Gobierno.
Los que quedan
En la selva, probablemente en dos o más grupos, aún permanecen retenidos 24 soldados y policías, que la guerrilla pretende canjear por unos 500 miembros de su organización presos.
Pero para eso falta mucho. Por lo pronto nadie le apuesta a un trato con el ya agonizante gobierno de Álvaro Uribe, cuyo segundo mandato concluye el 7 de agosto. Tampoco los siete candidatos inscritos para sucederlo han dado esperanzas de un giro en al política frente a la insurgencia .





























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