Ayer comenzaron las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) con una misa multitudinaria en el centro de Madrid. En la capital española, los jóvenes escucharán el discurso que el Papa pronunciará mañana jueves.
Laura Corvo
Cientos de miles de jóvenes cristianos de todo el mundo han invadido la capital española. En el metro, las calles, los museos y los monumentos más representativos, se les escucha gritar y cantar en todos los idiomas posibles. Y han venido para quedarse durante toda la semana. Para ellos es una fiesta, una oportunidad para conocer gente de otros países, para divertirse, para vivir la experiencia y, en especial, para escuchar el mensaje que, mañana jueves, el papa Benedicto XVI dará a las juventudes cristianas de todos los rincones del planeta.
“Todos queremos escuchar lo que nos quiere decir el Papa, pero sobre todo es una jornada de encuentro entre jóvenes de todo el mundo”, asegura una de las participantes. “Es una experiencia para todos nosotros que nos va a servir para compartir e intercambiar opiniones sobre cómo vemos la fe cristiana en el siglo XXI”. Quienes han venido desde más lejos se encuentran sorprendidos ante el ambiente que han encontrado al llegar a Madrid. “Vengo impresionado en el metro con toda la gente cantando en distintos idiomas, de distintos países. Hubo incluso quien se molestó por el ruido que estábamos armando,” declaró uno de los entusiastas visitantes.
Según las cifras de la organización, se estima que con motivo de las JMJ ha llegado a España más de un millón de jóvenes de 193 países. Durante esta semana, se hospedarán en colegios públicos y polideportivos habilitados para recibir peregrinos, pero también en casas de voluntarios que se han ofrecido para acogerlos. Durante estos días, son muchos los privilegios de los que podrán disfrutar quienes estén inscritos en las JMJ: desde el citado alojamiento gratuito, pasando por menús de precio reducido para comidas y cenas, rebajas en el transporte público y entrada gratuita en algunos museos y monumentos.
Latinoamérica se vuelca en las JMJ
Entre todas las personas con las que ha hablado Radio Nederland en Madrid, nos hemos encontrado con una gran cantidad de jóvenes procedentes de América Latina. Parece que la tradición cristiana entre los jóvenes latinoamericanos se encuentra tal vez mucho más arraigada que en Europa o, en este caso, en España, donde cada vez se tiende más hacia el laicismo. Por eso, no es de extrañar que, según los datos oficiales, más del 14% de los asistentes a las Jornadas Mundiales de la Juventud provenga de Brasil, Chile, Ecuador, Colombia, Venezuela, en realidad de todos los países de Sudamérica. “Sí es cierto que en mi país son muchos los jóvenes que profesan la religión católica. Mucho más que en Europa, donde los jóvenes han perdido la fe”, afirma un peregrino procedente de Colombia.
¿Una juventud distinta?
Al encontrarnos con tantas nacionalidades distintas, lo cierto es que existe mucha diferencia entre lo que les preocupa como jóvenes, aunque la mayoría coincide en que la pérdida de la fe entre los sectores más jóvenes se debe a una cuestión puramente materialista. Lo cierto es que cuando hablamos de problemas que les afectan directamente a ellos, la crisis y el trabajo son temas esenciales para los españoles, mientras que los latinoamericanos apuntan a problemas locales como el narcotráfico, las pandillas o los embarazos no deseados. “Como jóvenes, nos preocupan los problemas que tenemos en nuestra sociedad, como los robos, las drogas, las pandillas“, explicaba un grupo de ecuatorianos recién llegado a Madrid, “Nos preocupa también que todos los sacramentos se están devaluando y ya no tienen mucho sentido. Los jóvenes ahora sólo se unen, ya no quieren casarse. Si hay personas que quieren hacer con su vida lo que quieran, nosotros deseamos hacer esto, seguir nuestra fe”.
Sorprende que, en términos generales, prefieran evitar cualquier pregunta basada en las polémicas tradicionales entre el mundo moderno y la Iglesia, tales como el aborto, el uso del preservativo y la homosexualidad.
Pero, ¿realmente estamos hablando de una juventud distinta? En todo el mundo vemos que los jóvenes han comenzado a tener un papel protagonista en la lucha por sus derechos a nivel político, económico e ideológico, como las revueltas árabes, los ‘indignados’ españoles y las protestas de estudiantes en Chile. Parece que la juventud de todo el mundo comienza a levantarse por motivos que poco o nada comparten con estas Jornadas Mundiales de la Juventud. Aunque, entre los asistentes, también hemos encontrado voces críticas, chilenas precisamente. “Creo que la Iglesia, en ocasiones, puede resultar un poco anticuada, pero tiene que ver con el cambio generacional. Creo que hay responsables de la Iglesia que ya están transmitiendo un mensaje mucho más moderno dentro del respeto a las tradiciones. Pero, como es una institución tan grande, debe ir adecuándose a los nuevos tiempos, pero, quiera o no, lo hará con la fuerza de la mayoría”.
La voz del laicismo
Lo cierto es que son muchos los españoles que consideran una obscenidad tal despliegue económico en un contexto de grave crisis económica, ofreciendo innumerables recursos de todo tipo para las Jornadas Mundiales de la Juventud. De hecho, para esta tarde se ha convocado una manifestación bajo el lema ‘De mis impuestos, al Papa 0’, en la que se pide que las visitas de este tipo no estén subvencionadas por el dinero público, la separación del poder civil de las religiones y la defensa de los derechos democráticos frente a la injerencia confesional. Más de 90 colectivos de todo el Estado se han adherido ya al manifiesto, que explica su postura de la siguiente manera: “Lo que sí es contrario a un Estado democrático que se declara aconfesional es mezclar los asuntos del Estado y asuntos religiosos, los intereses generales con los privados, las instituciones que representan a todos los ciudadanos con eventos que sólo conciernen a una parte, en este caso, a quienes comparten unas determinadas convicciones religiosas”.

























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