En un mundo globalizado la debilidad institucional de un estado tiene también impactos regionales y globales: migraciones, refugiados, comercios ilícitos, violaciones de los Derechos Humanos, genocidio y destrucción del medio ambiente. Todos estos problemas que son tema de debate en la esfera transnacional tienen en muchos casos su origen en estados institucionalmente frágiles.
Rosa Meneses
Robert Cooper, ex asesor del alto responsable de la Unión Europea para la Política Exterior y de Seguridad Común Javier Solana, ha desarrollado una clasificación de los estados y los divide en postmodernos, modernos y premodernos. Los estados postmodernos son los más avanzados en términos políticos y de seguridad. Cooper cita como ejemplo los países de la Unión Europea. Los estados modernos son para este diplomático británico los que están en fase de transición. Algunos son democráticos, otros no, pero avanzan hacia el modelo post estatal y de fuerte integración internacional. Entre estos menciona a India, Pakistán y China. Los estados premodernos son los que han perdido su legitimidad y el monopolio del uso de la fuerza. Son los que todavía tienden a solucionar sus conflictos internos y externos mediante la violencia. Para Cooper los estados institucionalmente frágiles están en esta última categoría.
Sin olvidar el impacto interior que supone su debilidad estatal Cooper y otros analistas consideran que los estados frágiles son también una amenaza para los estados posmodernos o centrales del sistema internacional. Las razones son: el caos interno se expande regionalmente, la criminalidad crece cuando al Estado se le va de las manos el monopolio legítimo de la fuerza y porque los grupos terroristas pueden aprovechar la situación de fragmentación interna para establecer sus bases en estos estados.
Ante los impactos y riesgos que suponen medio centenar de Estados Frágiles la comunidad internacional reacciona con distintos niveles de respuesta. Naciones Unidas creó en el 2004 un Grupo de Alto Nivel para identificar las amenazas, los desafíos y los cambios de los próximos años para la seguridad y la paz en el mundo. Entre estos se cuentan las guerras internas y los conflictos que se desarrollan en estados con instituciones frágiles.
"Carecemos del consenso más elemental sobre seguridad", ha dicho el secretario general de la ONU Kofi Annan. A principios de 2004 Annan expresó su preocupación porque la Guerra de Irak, los ataques terroristas en EE.UU. y otros acontecimientos de los últimos años habían roto el consenso internacional sobre cuáles eran las principales amenazas para la paz. A continuación designó ese Grupo de Alto Nivel que debía restablecer ese consenso y proponer líneas de acción.
La preocupación de Naciones Unidas también se extiende al debate sobre si los estados tienen el derecho de intervenir en otros países para salvar vidas en caso de genocidio u otros crímenes graves.
Para Kofi Annan la decisión de intervenir debe ser tomada por el Consejo de Seguridad que es el órgano con competencias para estos casos. Sin embargo se abre un nuevo interrogante: ¿es el Consejo de Seguridad la única autoridad que puede tomar la decisión de proteger a las poblaciones en situaciones de vulnerabilidad? Un ejemplo de que las organizaciones regionales o los estados también pueden tomar parte es el caso de Kosovo. Debido a la imposibilidad de tomar una decisión en el seno del Consejo de Seguridad limitado por el poder de veto de los miembros permanentes, la OTAN decidió intervenir en 1999.
En la cumbre de Naciones Unidas celebrada en septiembre de 2005 los estados miembros acordaron que los principios de soberanía y no injerencia no sustituyen "la responsabilidad de proteger a las poblaciones del genocidio, crímenes de guerra, limpieza étnica o cualquier otro crimen contra la Humanidad". Así lo dice el documento final de la cumbre que además agrega que cada estado tiene "responsabilidad de proteger".
Canadá ha sido un país clave en promover la idea de responsabilidad de proteger, sin embargo la "responsabilidad de proteger" puede quedarse en un concepto vacío si no se traduce en la creación de medios prácticos destinados a la salvaguardia de los derechos básicos.
El secretario general de la ONU Kofi Annan elaboró en 2005 un documento en el que propone la creación de una Comisión de Consolidación de la Paz. La misma debe ayudar a evitar que las naciones que acaban de sufrir un conflicto recaigan en la violencia. La propuesta goza de gran apoyo sobre todo por parte de los países africanos, sin embargo como señal Tarun Chhabra que participó en las investigaciones del Grupo de Alto Nivel de la ONU, aún queda sin resolver el debate sobre el perfil institucional, las cadenas de información y la composición del organismo. Estados Unidos y Europa prefieren que la Comisión se someta al Consejo de Seguridad.
Junto a la Comisión Kofi Annan sugirió la creación de un Fondo para estabilización de la Paz y una Oficina de apoyo al establecimiento de la paz. Su misión: respaldar la consolidación de la competencia y alcance de las actividades de pacificación, así como unificar estrategias.
Otras respuestas ante los desafíos que representan los estados frágiles son las que ofrecen los gobiernos europeos. Los países de la Unión han creado unidades y departamentos para estudiar el tema y para que los ministerios de Exteriores, Defensa, Economía y Desarrollo coordinen sus actividades.
En América Latina también existe una gran inquietud por el hecho de que el colapso de un estado pueda desatar una crisis regional. Los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile o México han mostrado su preocupación en este sentido y han elaborado iniciativas y actuaciones.
Participan en este programa:
Robert Matthews, profesor de Historia en la Universidad de Nueva York
Mauricio Font, experto en política brasileña de la City University de Nueva York
Juan Gabriel Tokatlian, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de San Andrés de Buenos Aires, Argentina
Luis Peral, investigador de FRIDE (Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior) de Madrid, España
Marc Lortie, embajador de Canadá en España
Nieves Zúñiga, analista del Centro de Investigación para la Paz de Madrid, España
Alison Rohe, del proyecto de paz y seguridad de FRIDE, Madrid, España

























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