Las negociaciones indirectas entre Israel y la Autoridad Palestina que se inician en estos días con la mediación de Estados Unidos son vistas con un gran pesimismo por las dos partes.
Desde el año pasado, Estados Unidos ha insistido al gobierno israelí que debe frenar la política de construcción de asentamientos en Cisjordania y de expulsión de familias palestinas en la parte este de Jerusalén. Según una serie de resoluciones de Naciones Unidas posteriores a las guerras de 1948 y 1967, los territorios en los que Israel está construyendo asentamientos y practicando expulsiones son ocupados. Ante el Derecho Internacional, Israel está obligado a no desplazar población local ni asentar la propia en ellos.
En el caso de Jerusalén, Israel alega que es la capital del Estado por tradición religiosa e histórica. La comunidad internacional no reconoce este hecho, ni siquiera Estados Unidos. Los palestinos consideran que Jerusalén Oriental, predominante árabe, debe ser la capital de un futuro Estado palestino.
El gobierno de Barack Obama ha definido que alcanzar una solución a través del establecimiento de dos Estados es una cuestión de seguridad nacional para Estados Unidos. Sectores de la Administración piensan que esta vez hay que evitar largas negociaciones, como ha ocurrido durante las últimas dos décadas, que no conducen a ninguna parte. De hecho casi todo está ya negociado.
Distribución de territorios
Los palestinos han aceptado que conservarán sólo una parte del territorio que bajo mandato británico hasta 1948 era Palestina (aunque no fuese un Estado propiamente dicho) y reconocen el Estado de Israel. No todos los refugiados de las guerras de 1948 y 1967 y sus descendientes podrían regresar, sino una parte menor. El resto deberían ser indemnizados.
Habría, además, que hacer intercambios de territorio dado que algunos asentamientos son verdaderas ciudades que técnica y políticamente serían difíciles de desmantelar, especialmente para cualquier gobierno de Israel que encontraría serias resistencias, inclusive dentro del Ejército que se negaría a expulsar a los colonos de sus casas.
Nada de todo esto es sencillo, porque el territorio en cuestión es pequeño y los recursos, especialmente como el agua, muy escasos. Además, numerosas tierras en cuestión albergan símbolos religiosos (como en la ciudad de Hebrón) que generan fuertes disputas sobre su control y acceso a las diferentes comunidades religiosas, especialmente las judías y musulmanas.
Jerusalén
Jerusalén es la cuestión más compleja y potencialmente explosiva. La ciudad cuenta con monumentos religiosos claves para el Islam y el Judaísmo, al igual que para las comunidades cristianas. A la vez, ante la demanda palestina de establecer en la parte oriental la capital de su futuro Estado, Israel lleva veinte años construyendo asentamientos en una parte ampliada del perímetro de la ciudad original y ocupando progresivamente casa a casa la zona árabe. Los asentamientos y las ocupaciones están haciendo imposible la solución de los dos Estados en el centro geográfico y político de la disputa.
Jerusalén es también el campo de batalla más intenso entre Obama y el gabinete del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Hace pocas semanas el gobierno israelí anunció la construcción de nuevas casa en la parte Este el mismo día que llegaba de visita oficial el vicepresidente Joseph Biden.
Tensiones con visita de George Mitchell
El anuncio reciente del enviado especial George Mitchell del inicio de conversaciones indirectas ha traído también más tensión. Mitchell indicó a la Autoridad Palestina que Israel le prometió que cesaría su política de expulsiones y asentamientos en Jerusalén Este mientras se celebraran las negociaciones indirectas. Pero el 13 de mayo, el ministro del Interior israelí, Eli Yishai, indicó que su gobierno no ha acordado nada sobre el tema y que la demanda de Estados Unidos de frenar la construcción “nunca se cumplirá”.
Paralelamente, el ministro de Seguridad Pública, Yitzahk Ahronovitch, declaro el miércoles en el parlamento que en los próximos años continuará la demolición de casa árabes en Jerusalén Este. El ministro de Defensa, Ehud Barak, alertó que este tipo de declaraciones deterioran las relaciones con Estados Unidos. Pero Netanyahu vino hasta Jerusalén el 12 de mayo para festejar la reconquista de la ciudad por parte de Israel en 1967, y reafirmó el carácter judío de la ciudad y su indivisibilidad.
Consejo de Seguridad de la ONU
El gobierno de Israel teme que luego de varias rondas de negociaciones indirectas, Estados Unidos decida que el diálogo es imposible y presente ante el Consejo de Seguridad de la ONU un plan de paz. Netanyahu cree que la Autoridad Palestina ha aceptado las negociaciones indirectas para que, al final, Washington dé ese paso. Los palestinos, sin duda, esperan que esto ocurra dada su debilidad.
La Autoridad Palestina tiene el apoyo de la Organización para la Liberación de Palestina y de la Liga Árabe para iniciar las negociaciones indirectas pero desde la Franja de Gaza, el gobierno de Hamás ha instado a la Autoridad Palestina a rechazar estas negociaciones.
En definitiva, casi todos están de acuerdo en que este proceso no tendrá éxito. La pregunta clave es si Estados Unidos está dispuesto, cuando no queden opciones diplomáticas, a presentar un plan de dos Estados ante la ONU con el apoyo de Europa y el mundo árabe.
Mariano Aguirre es el director del Norwegian Peacebuilding Centre, Oslo.





























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