El presidente brasileño, Luiz Ignacio Lula da Silva inició el domingo una gira en Medio Oriente con una visita histórica a Jerusalén. Se trata de la primera visita de un presidente de Basil a la zona en 134 años, tras la realizada por el emperador Pedro II en 1876.
Lula realiza una visita equilibrada entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina. A diferencia de otros dignatarios, el presidente brasileño pernoctó una noche en Jerusalén y una noche en Belén en Cisjordania, el territorio autónomo palestino, donde mantendrá reuniones con el presidente palestino Mahmud Abbas y el primer ministro Salam Fayad.
Papel mediador
La voluntad del presidente de Brasil de protagonizar un papel mediador entre israelíes y palestinos, con el fin de lograr que se reinicie el proceso de paz, fue bien acogida por el presidente israelí Shimon Peres. Sin embargo en el Estado judío desconfían del presidente brasileno debido a las buenas relaciones que mantiene el jefe de estado con Irán , país al que Israel considera su principal enemigo.
Los diarios locales destacaron que Lula llega a la zona como profeta del diálogo más que como ideólogo. Resaltan la simpatía de Israel por Brasil y el gran carisma personal del ex tornero brasileño que es capaz, según el periódico Haaretz, de "dialogar hasta con el demonio".
Tensiones con Lula
Lo que empañó la visita de Lula a Jerusalén, fue el boicot provocado por el ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Avigdor Lieberman, al discurso que el presidente de Brasil dio este lunes en la Knesset, el Parlamento israelí.
La ausencia de Lieberman tiene como trasfondo la decisión de Lula de no visitar en Jerusalén la tumba del fundador del sionismo, Theodor Herzl, mientras que sí colocará una ofrenda floral en el mausoleo del líder palestino Yaser Arafat, en Ramala.
Según un representante de la comitiva brasileña, la decisión de Lula de no visitar la tumba de Herzl no estuvo influida por razones "ocultas". En el Parlamento israelí, el presidente brasileño no mencionó la crisis iraní en su discurso, pero sí la sacó a relucir el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, quien instó a Brasil a unirse a la coalición internacional que se forma contra Irán.
Ante la decepción de sus anfitriones israelíes , Lula confirmó que visitará Teherán el próximo 15 de mayo, reiterando su oposición a las sanciones económicas contra Irán para abortar su proyecto nuclear.
Otras tensiones
La llegada de Lula ocurre en medio de una tensa situación entre Estados Unidos y el Gobierno israelí, por el anuncio del plan de construcción de 1.600 casas para colonos judíos en el Este de Jerusalén, anexionado por Israel.
En un claro desafió a la administración de Obama y a la Comunidad Internacional, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu anunció que su país no renunciará a la política desarrollada desde hace más de cuatro décadas, y continuará levantando más viviendas para las colonias judías en la zona en la que los palestinos aspiran a establecer la capital de su estado independiente.
Logros
Acompañado por una delegación de 80 empresarios, el presidente brasileño logró acuerdos económicos y comerciales con sus anfitriones israelíes, y transmitió al presidente israelí Shimon Peres el visto bueno de Brasil al acuerdo de libre comercio entre el Estado hebreo y el MERCOSUR, siendo Israel el primer país fuera de América Latina en firmar este tipo de acuerdo con el mercado común sudamericano.
El presidente Lula anunció su intención de triplicar el nivel actual de comercio con Israel, al señalar que Tel Aviv es un socio ideal para ayudar a desarrollar una serie de industrias en el gigante sudamericano.
La presencia del presidente brasileño en Israel, cargada de buenas intenciones, es considerada por los analistas como positiva, aunque ponen en duda que logre reactivar el diálogo entre el Estado Judío y la dirigencia palestina.




























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