Tanto palestinos como israelíes son culpables de crímenes de guerra. Así consta en un informe de Amnistía Internacional sobre los 22 días de conflicto en Gaza.
Hermione Gee
Trece israelíes y aproximadamente 1.400 palestinos, entre ellos unos 300 niños, perdieron la vida durante el conflicto armado entre diciembre del 2008 y enero del 2009. El informe de Amnistía Internacional (AI) se funda en pruebas recopiladas durante una misión realizada en Gaza y el sur de Israel, durante y después de las hostilidades.
Ataques indiscriminados
Donatella Rovera, jefe de la misión investigadora, señala que ambas partes involucradas en el conflicto han cometido crímenes de guerra. “Por parte de los grupos armados palestinos, los crímenes consisten en ataques indiscriminados contra centros de población civil israelí,” puntualiza.
A este respecto, la funcionaria aclara que operativos con misiles no guiados son por definición ilícitos, y, por tanto, los ataques son indiscriminados.
Según el informe, los crímenes de guerra cometidos por Israel consisten en el uso de armas para acciones bélicas, incluidos morteros de fósforo blanco, en áreas residenciales densamente pobladas.
Armas de gran precisión
Sin embargo, Israel también empleó armas de gran precisión, que permiten observar los objetivos en gran detalle. “Es sorprendente,” comenta Donatella, Rovera, “la cantidad de civiles que pereció durante esos ataques realizados con misiles lanzados desde helicópteros o aviones pilotados a distancia, en ataques con carros de combate, en situaciones en las que no se daba un enfrentamiento militar entre el Ejército israelí y grupos armados palestinos. Las víctimas eran gente que se hallaba en sus casas, en sus jardines, niños que jugaban en el techo de sus hogares, o mujeres que estaban colgando la ropa, etc.”
Al estilo soviético
Yigal Pelmor, portavoz del Ministerio Israelí de Asuntos Exteriores, rechaza los resultados del informe de la organización internacional pro derechos humanos, y califica de poco fiables los métodos utilizados para la investigación realizada sobre el terreno. A su juicio, no se trata de un informe, sino más bien de un “juicio al estilo soviético, pues no se sabe quiénes son los jueces y testigos.” Además, señala que se ha rechazado y hecho caso omiso de pruebas que contradicen las pautas oficiales. “Tampoco se sabe quiénes integraron el equipo que realizó las investigaciones,” fulmina, “ni si trabajaban para Hamás. Por tanto, no se puede establecer su credibilidad.”
A juicio del portavoz, por todo lo anterior, el informe se asemeja más a una novela de Kafka, que a una investigación sobre derechos humanos.
Desafíos
En el informe se insta a Israel a colaborar con la Comisión de Naciones Unidas para investigar crímenes de guerra cometidos en Gaza, presidida por el ex juez sudafricano Richard Goldstone. Según Amnistía Internacional, la investigación ofrece los mejores medios para establecer la verdad sobre lo que aconteció durante el conflicto en Gaza.
Por su parte, Richard Goldstone es plenamente consciente del desafío al que se enfrenta la Comisión. “El Oriente Medio es una zona tan conflictiva, con una gran cantidad de puntos de vista que se contradicen, que todo es muy complejo. Cada parte ve las cosas desde una perspectiva diferente, y debemos intentar obrar con imparcialidad y justicia para todos, tomando en consideración todas las circunstancias relevantes, sin que importe su procedencia. Es, a todas luces, una misión ardua, ya que, si hacemos una labor verdaderamente buena, todas las partes involucradas se sentirán decepcionadas.”
La Comisión presidida por Goldstone celebró audiencias públicas al comienzo de la semana en curso, y ha escuchado los testimonios de víctimas del conflicto en Gaza. Actualmente, se dirige a Ginebra, Suiza, donde escuchará testimonios de residentes del sur israelí que fueron afectados por el conflicto. Por su parte, Israel no permitirá que se reúnan testimonios en su territorio, pues considera que el mandato de la Comisión es, por definición, tendencioso.





























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