Los más de cien intérpretes afganos que han apoyado la misión holandesa están molestos. Habiéndose dado por entero a su trabajo, Holanda los deja ahora a su suerte. Para los traductores norteamericanos sí hay una reglamentación.
Al equipo de 102 traductores afganos no deberían en realidad hablar con los periodistas, pero eso ya no les importa. Ahora que los holandeses se marchan el 1 de agosto, se les ha rescindido sus contratos, y se ven obligados a regresar con sus familias. Sin embargo. ése es justamente el problema, manifestaron en una entrevista con Radio Nederland. Los jóvenes temen que el enemigo quiera ajustar cuentas por el trabajo que han realizado con los ‘paganos’.
Blanco importante
“Los Talibán saben cuán importantes somos. Preferentemente eliminan a un holandés. Pero como traductor, estamos en el número dos de ‘high value target’ (objetivo de alto valor)" , explica uno de los jóvenes que hace cuatro años colabora con los holandeses. “Los Talibán saben que somos los ojos y oídos de la misión neerlandesa. Si ellos nos matan, Holanda no logrará realizar mucho. Con la ayuda de nuestras traducciones, los holandeses se despliegan bien en la guerra; escuchamos las frecuencias de radio y podemos indicar desde qué lugar disparará el enemigo. Se han salvado muchas vidas holandesas gracias a nuestro trabajo y es por esa razón que los Talibán harán de todo para podernos detectar”.
Uno de los jóvenes traductores, que al igual que su colega teme que los Talibán sepan su nombre, dijo que no regresa más a su casa durante sus días de descanso. “Entretanto, hay muchos grupos armados en Afganistán que le tienen fobia a los extranjeros. Si tienes trato con no afnagos, dejas de ser popular. Un peligro de muerte." Otro traductor durante sus vacaciones se queda en el campo, con la esperanza de que ellos no se den cuenta. En el mes de mayo fueron asesinados cuatro ‘terps’, tal como ellos mismos se llaman, en el este de Afganistán, como castigo por trabajar para los estadounidenses.
‘Gracias’
En Estados Unidos hay un programa de visas especiales para los traductores de Afganistán e Iraq, cuyas vidas no están seguras por haber trabajado para Occidente. Cada año se expiden decenas de visas al intérprete y algunas veces también para su familia.
Los afganos en la base Kamp Holland pensaban que también Holanda haría algo similar, dijo un intérprete que está activo con las fuerzas holandesas desde el inicio de la misión. “Pero nada de eso. Los holandeses dicen: adiós, gracias y que les vaya bien”.
Oficialmente
El ministerio holandés de Defensa corrobora que todos los contratos con los intérpretes ‘han sido rescindidos oficialmente’, y agrega que no tienen ninguna responsabilidad con ellos: "es asunto de la OTAN y no de Holanda. A nuestros sucesores, los norteamericanos y australianos, les hemos dicho que los tomen a su servicio porque son buenos traductores, pensamos que esto será así”, dijo un portavoz.
Los más jóvenes de los intérpretes dijeron que no desean trabajar para los estadounidenses o australianos, así se lo pidan los holandeses. Los once primeros que lo han intentado, después de unas semanas se fueron a sus casas con sus familias. Uno de ellos dijo: “Los norteamericanos y australianos son violentos y no quiero quedarme allí”, y agregó, “hemos trabajado juntos con un enfoque típico holandés en afrontar las cosas, lo que ha dado buenos resultados en Uruzgán”.
Los mismos traductores han escuchado a través de las comunicaciones por radio de los Talibán lo que ellos comentan sobre los holandeses. “ En una oportunidad oímos a los Talibán decir: no dispares a los grises, dale a los rayados. Gris somos nosotros, y los rayados son los estadounidenses”.
El mismo uniforme
Uno de los jóvenes afganos vistiendo un uniforme holandés se emociona. “Nosotros hemos estado en todas partes llevando el mismo uniforme, realmente éramos amigos con sus soldados en el campo”, explica el traductor. “No entiendo porqué ahora nos dejan de lado”. Preguntaron a uno de los generales sobre su futuro, y éste dijo que "una visa para Holanda es algo muy difícil de obtener; nuestro país es pequeño”.
El partido liberal VVD quiere claridad por parte del ministerio de Defensa sobre este asunto, según el portavoz del partido, Han ten Broeke. A través de preguntas por escrito, el VVD quiere saber si hay una política para los intérpretes afganos. Ten Broeke afirma que ya anteriormente la política para los traductores fue desacreditada en relación con la toma del enclave musulmán de Srebrenica en Bosnia. En ese entonces, desaparecieron los familiares de un traductor, luego que el batallón holandés (Dutchbat) los dejara sin protección.





























Sakineh Mohammadi Ashtiani aún no está a salvo, ya que todavía pueden aplicarle lo que en Irán llaman púdicamente "pena sustitutoria", es decir, la muerte por ahorcamiento, por ejemplo. Ahora bien, ¿qué crimen cometió Sakineh Mohammadi Ashtiani, una madre de familia de 43 años? ¿Qué imprescriptible falta la hizo merecedora, hace cuatro años, de 99 latigazos y, más tarde, de una condena que consiste en ser enterrada viva hasta el cuello para que una horda de machotes le destroce la cabeza a pedradas? Sí, ¿cuál fue ese crimen que pese a que, lo repito, la Embajada de Irán en Londres acabe de anunciar la anulación in extremis de la orden de lapidación, la retiene en el corredor de la muerte de la prisión de Tabriz a la espera de un castigo que, aunque aparentemente menos bárbaro, será igual de atroz? Su crimen, su único crimen, un crimen que, entre paréntesis, ella niega haber cometido, ese crimen que, en el momento en que escribo, y pese a que tres de los cinco jueces que se pronunciaron sobre el caso expresaron serias dudas sobre su culpabilidad, la abocan a una salvaje ejecución, no es otro que el de haber mantenido relaciones extramatrimoniales con un hombre varios años después de... ¡la muerte de su marido!
Esto que les pasa a los traductores afganos debe de servirles de ejemplo a todos los traidores en potencia del mundo.
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