"Una mala planta en un mal sitio", así definió la representante legal de Argentina, ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, la embajadora Susana Ruiz Cerruti, la existencia de la planta de celulosa de la finlandesa Botnia en la ribera del binacional río Uruguay. El proceso que inició Argentina contra Uruguay ha llegado así a su fase final con la celebración de las debidas audiencias orales.
Hoy, el primer día de audiencias y donde a Argentina debía presentar sus alegatos, los representantes legales de Buenos Aires han insistido no sólo en que se vulnera el Tratado del Río Uruguay, que es la base de este proceso, sino también el supuesto daño irreparable que la planta de celulosa estaría ocasionando al medio ambiente. La papelera está ubicada cerca de la localidad uruguaya de Fray Bentos, próxima a la ciudad argentina de Gualeyguachú.Daño irreparable
"Todavía Argentina no entiende la razón por la que Uruguay instaló ahí la planta", manifestó la agente Ruiz Cerruti quien también es la asesora legal de la Cancilleria argentina. Cerruti anunció que esta semana dará a conocerse los motivos de la contaminación producida por Botnia. Además la representante argentina mostró algunas fotos de supuestas explosiones registradas en el área de la planta.
Susana Ruiz Cerutti indicó además que la planta "no solamente implica un riesgo de contaminación; sabemos que es contaminante". Cerutti impactó al auditorio cuando calificó el olor que en numerosas oportunidades emana de la planta equivalente a "huevos podridos" con consecuencias para la salud de la población.
La agente argentina le recordó a los jueces de la CIJ, que a pesar de que en su momento la Corte no autorizó con las medidas cautelares detener la construcción de Botnia, aún pueden ordenar al final de las audiencias "el cierre o la destrucción de la planta", aunque ésta ya se encuentra en pleno funcionamiento.
Montevideo "violó flagrantemente el Estatuto del Río Uruguay" insistió la delegación argentina. Buenos Aires reafirmó que de acuerdo con ese estatuto de 1975, Uruguay tendría que haberles consultado antes de conceder "unilateralmente" permiso para la construcción de la planta de celulosa en su ribera del río.
"Botnia afecta la calidad de vida, la salud y el ambiente de los habitantes de su entorno", dijo Ruiz Cerruti, anteriormente ya había relatado todo el trayecto de la situación histórica que los ha llevado hasta este Tribunal, y de cómo Uruguay habría cerrado la puerta a toda mediación y negociación al autorizar, de forma unilateralmente, a que la planta empezara a producir en el 2006.
"Uruguay no ha sabido o no ha querido someterse al Tratado bilateral", dijo la agente argentina quien reiteró que su país siempre intentó hallar una solución. Asimismo, recordó que "tampoco sirvió la intervención de la facilitación que encaminó el Rey de España para acercar ambas partes.
En la primera jornada, en representación de Argentina, diferentes juristas, desde el profesor francés Alain Pellet hasta el inglés Philippe Sands, insistieron en los aspectos jurídicos internacionales sobre la supuesta violación de Uruguay del Estatuto de río Uruguay, acerca de la calidad del agua de un ecosistema muy débil de río Uruguay, supuestamente incapaz de digerir los efluentes que emite Botnia.
Uruguay
La delegación de Uruguay, que deberá contestar a las acusaciones de Argentina la próxima semana, no quiso responder a ninguna pregunta de la prensa. "Tenemos ordenes expresas desde Montevideo de que sólo el Ministro de Defensa está autorizado a dar declaraciones, "respondió a Radio Nederland el embajador de Uruguay en Holanda, Carlos Mora Medero.
El diplomático en esta primera parte del proceso ejerce como agente legal de Uruguay, hasta la llegada del embajador de su país en Washington, Carlos Gianelli. Éste ejercerá como agente de Uruguay en el proceso en sustitución de Hector Gros Espiell, quien por razones de salud se ha visto imposibilitado a continuar su función como agente.


































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