En medio de aplausos fue recibida Ingrid Betancourt en el Club Nacional de Prensa en Washington, al comenzar su gira por Estados Unidos para presentar su nuevo libro "No hay silencio que no termine", un libro que le tomó en escribir un año y medio, después de estar más de seis años secuestrada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Isabel Morales
En un evento de 45 minutos, la ex candidata presidencial se mostró sensible y aún afectada por los años que estuvo privada de la libertad en la selva colombiana, momentos que quedaron también plasmados en el libro, que salió esta semana al mercado internacional.
Betancourt aseguró en su intervención que está "muy dolida" con Colombia y que no está de acuerdo con lo que se dice: que ella fue la culpable de su secuestro.
“Quiero ser muy clara en esto, porque los únicos responsables de mi secuestro fueron las FARC. No estoy diciendo que el gobierno en ese momento de mi secuestro fue responsable, pero no acepto que digan que sólo yo fui la responsable de mi propio secuestro, perdón pero eso no lo puedo aceptar, porque los hechos son los hechos”, aseguró Betancourt, quien ha recibido fuertes críticas en su país, luego de querer demandar al gobierno por seis millones de dólares por el tiempo que estuvo secuestrada.
Zona de distensión
Betancourt fue secuestra en el 2002 cuando era candidata presidencial mientras visitaba la zona de “distensión”, mientras se llevaban a cabo las fallidas conversaciones de paz en el gobierno de Andrés Pastrana.
Según ella, no tuvo la seguridad necesaria en el momento que la secuestraron; no tenía guardaespaldas. En el evento se preguntó si la zona que visitaba era tan peligrosa, por qué el gobierno no la detuvo. Una de sus respuestas fue que el gobierno quería demostrar que la zona de distensión y el proceso de paz estaban funcionando, lo que no era verdad.
“Por supuesto, estoy muy dolida con Colombia, porque creo que fue injusto, injusto. Creo que mi familia y todos hemos sufrido mucho”, dijo Betancourt, quien se presentó en uno de los mayores programas de audiencia en Estados Unidos, el Show de Oprah Winfrey.
Recordar a aquellos aún en cautiverio
Relató que el libro lo escribió por sus hijos, para contarles lo que le pasó en la selva, por dar testimonio y porque le da sentido a su vida.
Betancourt también hizo un llamado para que no se olviden de los demás secuestrados que pasaron con ella días y noches, y que aun están privados de la libertad.
“He tomado la decisión, de que tengo los derechos de sentir dolor por aquellos que aún están en la selva, porque si nosotros no sentimos ese dolor y nos desconectamos y si los olvidamos, es como si los enterramos en vida”.
Betancourt también recalcó que por ahora no quiere hacer política ni en Colombia ni en Francia , pero no descartó la idea de hacerlo en el futuro.
La ex política fue liberada por el ejército colombiano en julio de 2008, en la “Operación Jaque”.
Al finalizar su intervención, y en medio de las lágrimas, dijo que era increíble estar viva y ser libre.





























Se metio en la jaula de los leones y le echo la culpa a los cuidadores por las mordidas. Esta senora es una oportunista y solamente le interesa el dinero. Ahora viene con el librito y con las entrevistas pagadas. Hoy en dia los heroes y las heroinas los fabrican en serie y los libros los escriben los profesionales que se dedican a llevar las populares historias al papel y a escribirles los discursos a los politicos ignorantes.
Es absolutamente ridículo ver como homenajean a una mujer cuyo único mérito no consiste ni siquiera en una conducta propia, es decir, en un acto de voluntad, sino en el hecho totalmente fortuito de haber sido secuestrada. Y es sorprendente cómo la misma Ingrid se ha creído ingenua y soberbiamente el cuento de que es una heroína, un dechado de virtudes y un ejemplo de vida. Imaginen que alguno de ustedes vaya por la calle, sea secuestrado y retenido por varios años, y finalmente, cuando liberado, se convierta en una estrella. Por más que se argumente que Ingrid resistió valientemente a su cautiverio, la realidad es que estaba en manos de la guerrilla, que en cualquier momento pudo ser asesinada sin meter las manos, y que si se encuentra viva y sana, es más por el interés del grupo guerrillero que por sus propios méritos. En realidad, su artificial fama se asienta en que Ingrid ha sido utilizada por la burguesía y sus instrumentos (la prensa y los gobiernos), como un ariete en contra de los movimientos populares (violentos o no violentos). Mientras se pone el énfasis en las tribulaciones de Ingrid, se oscurecen intencionalmente el sufrimiento infinitamente mayor de millones de colombianos que sufren la pobreza derivada de la explotación. Ingrid es un miembro de la élite explotadora colombiana, que a través de la figura de Ingrid, quiere aparecer como mártir de la violencia que ella misma ha producido. Pero Ingrid no niega la cruz de su parroquia: como buena burguesa, y aplicando los principios capitalistas del individualismo más desenfrenado y de la libertad de competencia, quiso obtener un lucro de 6 millones de dólares a costa del sudor de los contribuyentes colombianos. Su voracidad sólo se moderó cuando la gente de su clase social reaccionó de manera airada en su contra. Ingrid estaba llegando muy lejos, acusando al Estado colombiano burgués de sus pesares, cuando el guión que para ella se había escrito decía que sólo debía culpar a la guerrilla. Todo este teatro me hace recordar el revuelo que provocó la muerte de lady Diana, la cuál, con todo su sufrimiento personal y familiar, no era ningún modelo a seguir, ni ningún personaje de categoría superior. Sólo era una mercancía más, como toda persona u objeto en el capitalismo. Espero que la gente pueda discernir entre loas personas que verdaderamente merecen ser objeto de nuestra atención, de nuestro respeto y consideración, y no estos lobos con piel de oveja.
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