En ceremonia celebrada ayer jueves en la sede del tribunal, en La Haya, Chile se incorporó oficialmente a la Corte Penal Internacional.
La creación en 2002 de la Corte Penal Internacional, de carácter permanente, supone un avance decisivo en el ámbito de la justicia internacional.
La Corte investiga y juzga crímenes de genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra cuando las autoridades nacionales pertinentes no tiene capacidad o voluntad para hacerlo.
Por tanto, la Corte contribuye a que los Estados cumplan la obligación primordial que les corresponde de investigar y juzgar los delitos.
Para garantizar el éxito de la Corte, Amnistía Internacional persigue los siguientes objetivos:
· Todos los Gobiernos deben ratificar el Estatuto de Roma, a fin de asegurar que la Corte tiene la jurisdicción más amplia posible;
· Todos los Gobiernos deben promulgar legislación efectiva para la aplicación del Estatuto de Roma que garantice que los tribunales nacionales pueden juzgar los delitos y que las autoridades de cada país cooperan plenamente con la Corte;
· La Asamblea de los Estados Partes, compuesta por los países que han ratificado el Estatuto de Roma, debe prestar todo el apoyo necesario a la Corte y hacer un seguimiento de sus actuaciones.
· Todo los Gobiernos deben cooperar plenamente con la Corte en la investigación y el enjuiciamiento de los delitos;
· La Corte debe investigar y juzgar los delitos de acuerdo con las más estrictas normas de justicia internacional.
El jueves 17 de septiembre, Chile ingreso oficialmente a la Corte en una significativa ceremonia que tuvo lugar en la sede central del organismo. El evento estuvo encabezado por el presidente de la Corte Sang-Hyun Song de la República de Corea y el embajador de Chile Juan Antonio Martabit.





























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