En todas partes se ha reaccionado con indignación ante el asesinato de la periodista rusa y activista de derechos humanos, Natalja Estemirova.
El cadáver de Estemirova fue encontrado en las afueras de la ciudad de Nazran de la República de Ingusetia, unas horas después de ser secuestrada en el país vecino de Chechenia. Amnistía Internacional condenó el asesinato; otra organización internacional, Human Rights Watch, hizo un llamado a las autoridades rusas para que se realice una investigación independiente.
El presidente de Rusia, Dimitri Medvedev, dijo estar ‘indignado’ por este asesinato, y la Unión Europea, en una declaración dijo que el asesinato de la activista muestra que los defensores de los derechos humanos en Rusia deben ser mejor protegidos.
Natalja Estemirova de 50 años, había recibido varias condecoraciones por su trabajo, entre otras, la Medalla Robert Schuman del Parlamento Europeo. También en 2007, recibió el premio Anna Politkovskaja, creado en honor de su colega y amiga del mismo nombre, que fue asesinada en Moscú el año 2006.
Estemirova fue considerada como símbolo de la lucha no violenta contra el régimen ruso en Chechenia. Trabajaba para la organización rusa de derechos humanos Memorial, y escribía para dos periódicos.



















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