En Italia se ha originado una gran conmoción sobre la condena de la Corte Europea para los Derechos Humanos en Estrasburgo, que dictaminó que los crucifijos en las escuelas públicas italianas están en contradicción con la libertad de culto.
En una reacción, El Vaticano dijo sentirse desconcertado y apenado por el veredicto de la corte. El gobierno italiano está furioso y hablo de una decisión absurda y escandalosa. Según la ministra italiana de Educación, Mariastella Gelmini, los crucifijos son parte de la tradición italiana. ‘Nadie logrará arrancarnos nuestra identidad, y menos aún una corte europea’, agregó.
La querella fue presentada ante el tribunal para los Derechos Humanos por una ciudadana finlandesa que intentó infructuosamente ante la justicia italiana que se quitasen los crucifijos de la escuela a la que acuden sus hijos, en la ciudad de Padua, pedido que ahora si ha conseguido en Estrasburgo. Entretanto el gobierno italiano ha anunciado que apelará la sentencia.

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