¿Ingresará algún día Turquía a la Unión Europea? En realidad, hasta el presente, sólo ha conseguido permanentes críticas de Bruselas.
Los turcos están hartos de esta situación y así lo han comprobado dos periodistas holandesas que vivieron un año en Estambul.
Cuando se menciona la candidatura turca al conglomerado, los europarlamentarios dicen que las reformas van muy lento en Turquía y mencionan la discriminación de la que son objeto los no musulmanes. Y no se habla más.
¿Dónde está la frontera de Europa? ¿Se podría desplazar hasta Turquía? La fotógrafa Nicole Segers y la periodista Irene van der Linde, ambas holandesas, viajaron a Estambul en busca de una respuesta.
Durante un año fueron y vinieron en el ferry que une Europa y Asia a través del Bósforo, que divide en dos a Estambul. “Lo que aprendí es que no existe una sola frontera,” dice la fotógrafa Segers, “y que mundos e identidades viven entrelazados”.
Las observaciones y resistencias de Bruselas a la integración turca causan una enorme irritación. “Los turcos se sienten ofendidos por el trato que les dan los europeos,” comenta Van der Linde, “y muchos jóvenes que hemos conocido no quieren ni oír hablar de la Unión Europea”.
En opinión de Van der Linde, los políticos europeos se ocupan de las aspiraciones turcas sólo en temporada de elecciones. Los anti musulmanes exclaman entonces: “¿Turquía? Nunca”. Los liberales son de otra opinión, pues, para ellos los turcos son parte de Europa. Según Van der Linde, lo que les interesa a unos y otros es conseguir votos. “Una vez que termina el período electoral se cierra la carpeta de Turquía. Los políticos saben que es un tema espinoso, muy doloroso y muy complicado”.





























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