La imponente y sobria iglesia de Nieuwe Kerk (“Nueva Iglesia”) en el corazón de Ámsterdam ha sufrido una metamorfosis; no en su fachada sino en su interior. En el centro de esta iglesia de 600 años se yergue un enorme andamio de metal de cinco metros de altura. Y a esa altura la iglesia se ve muy diferente.
La iglesia Nieuwe Kerk es un ejemplo del severo gótico holandés, un gran espacio con pilares, ventanas luminosas y un techo muy alto, además de muros blancos, un gran órgano y si hay sol, éste brilla hacia el interior.
La iglesia vivida de otra forma
La iglesia se utiliza en la actualidad como espacio para exposiciones. El artista Krijn de Koning consiguió un permiso para intervenir el espacio y rediseñarlo. Para ello construyó un suelo de unos 800 metros cuadrados, casi la mitad de la superficie total de la iglesia. El nuevo suelo se alza a casi cinco metros de altura, desde la que según el artista “la iglesia se experimenta de una manera completamente distinta”.
“Uno queda a la altura de los vitrales, que es por donde entra la luz. Se ven mejor las ventanas, porque se tienen justo frente a los ojos. Y se puede ver por ejemplo el techo del púlpito del siglo XVII, hermosamente tallado con solo muñecos, que representan a los amsterdameses.
Sobre el gran suelo de madera se erigen tabiques, que un par de escalones más abajo, llevan a una casita de colores brillantes. Algunas habitaciones con puertas y ventanas. Un enorme contraste con la enorme iglesia, es lo que ha revelado De Koning. “Aquí se retorna a la esencia”, puntualiza el artista.


































Enviar nuevo comentario