Selección de Honduras 0 goles, Venezuela 1. El amistoso jugado el miércoles en la norteña ciudad de San Pedro Sula marcó la primera señal extraoficial de acercamiento entre los dos países, cuyas relaciones se “congelaron” luego del Golpe de Estado de junio de 2009.
Entre los hinchas que acudieron a las graderías del estadio y que presenciaron un mal partido se encontraba el presidente hondureño Porfirio Lobo, cuyo gobierno no es reconocido por su par venezolano.
Lobo no habló de política, pero en el escenario de fondo hubo intentos de goles y también diplomáticos.
Para la política exterior hondureña reducir la tensión con Caracas es un objetivo estratégico, aunque no oficialmente admitido.
Hace pocos días, antes de viajar a La Habana, Chávez visitó Nicaragua y uno de los puntos sobresalientes de su agenda fue inquirir a Daniel Ortega los detalles de su reciente abrazo público con Lobo en Managua.
El rechazo de Chávez hasta ahora es frontal e incluye repercusiones diplomáticas, económicas y energéticas para Honduras.
Caracas era el proveedor principal de combustibles y créditos a Honduras antes del Golpe de Estado, y todo se esfumó con el derrocamiento de Manuel Zelaya Rosales.
Nahún Gabriel Valladares, uno de los periodistas deportivos más reconocido de Honduras, dijo que “este es un encuentro deportivo, pero es inevitable que haya referencias al contexto político y diplomático entre ambas naciones”.
El periodista recordó a RNW que a fines del 2009 “se canceló una gira de la selección Sub-20 de Honduras a Venezuela porque estaba muy caliente la tensión derivada de los sucesos de junio”.
Eso de ligar el balompié a la distensión o al conflicto no es extraño en este país centroamericano que fue protagonista con su vecino El Salvador, en 1969, de uno de los antecedentes más vergonzantes del mundo: la “guerra del fútbol”.
El carácter surrealista de aquel choque que, sin embargo, dejó el realismo de más de cinco mil muertos, fue descrito, entre literaria y periodísticamente, por el periodista polaco Ryszard Kapuściński.
Kapuściński narró historias increíbles de la pasión que puede levantar el fútbol entre las masas y de cómo puede ser manipulado para silenciar o explotar conflictos políticos y económicos entre los grupos de poder.
“Durante unos diez años la federación de fútbol de Honduras prohibió cualquier contacto deportivo con El Salvador, y el primer partido entre ambas selecciones ocurrió hasta después de firmados los acuerdos de paz en 1980”, citó Valladares.
“Sí el fútbol puede ayudar a mejorar las relaciones entre los países, bienvenido sea”, subrayó Valladares.
Así como una vez el ping-pong sirvió de excusa para aproximar a Washington con Pekín, hoy el fútbol mundialista también brinda oportunidades de reconciliación, pero, sin duda, no son mágicas.
Chávez fue estigmatizado por los golpistas como el “gran demonio” del conflicto interno hondureño y desde una perspectiva pragmática hay muy pocas posibilidades a corto o mediano plazo de que la animadversión oficial bilateral se disipe.
No obstante, a Lobo el aislamiento internacional de su gobierno, donde el cabildeo de Chávez es clave, le cae como el peso de una lápida. Sin préstamos y donaciones externas no hay capacidad interna de inversión pública o de completar el gasto corriente.
Su gobierno se parece cada vez más a una típica familia clase media hondureña que cada fin de mes hace milagros para cumplir con sus pagos obligatorios.
Apretarse la faja fiscal no basta. La asfixia económica y la represa no satisfecha de las demandas sociales de la población erosionan la gobernabilidad precaria de Lobo, sujeto a dos puyas incisivas: de la extrema derecha y de la izquierda social.
En los tres primeros meses de su administración, Lobo se la ha pasado gambeteando presiones y demandas, pero por más que retenga la pelota ejecutiva no sale de su cancha.
En ese sentido puede que sea exagerado pensar que el fútbol auxiliará a Lobo a suavizar su tensión con Chávez, pero es seguro que a unos 50 días de la cita mundialista en Sudáfrica el tema poco a poco se apodera de los nervios, expectativas y sueños de buena parte de la sociedad hondureña. Como suele suceder no hay pan, pero si hay circo.




























Honduras debe prepararse para la Copa Mundial enfrentando a Bielorusia, Rumania, y Austria.
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