El mandatario hondureño, Porfirio Lobo, ha manifestado inconformidad en lo tocante a la seguridad ciudadana, concretamente en materia de asesinatos de periodistas. Así mismo, reconoce la necesidad de adaptar estrategias.
RNW-Agencias
“En lo que estamos aplazados y que no hemos resuelto, es la muerte de periodistas,” reconoció recientemente el presidente hondureño, Porfirio Lobo Sosa, quien reafirmó que está insatisfecho con la seguridad en el país.
El presidente Lobo se refirió a las frustradas investigaciones de los asesinatos de, al menos, una veintena de periodistas ocurridos en los últimos cinco años. Ya durante la gestión del ex ministro de Seguridad Óscar Álvarez, el mandatario había manifestado su inconformidad en lo que se refiere al tema de la seguridad ciudadana, una crítica que, según versiones oficiales, provocó la destitución de Álvarez pocos días después.
“No puedo estar satisfecho con los resultados en seguridad. Se aumentaron las muertes violentas en el 2010 y el 2011. Esto nos impulsa a cambiar las estrategias”, señaló Lobo esta semana. No obstante el gobernante se manifestó orgulloso por la implementación del ‘operativo relámpago’, que contempla una mayor presencia militar y policial para reducir la del delito.
La estrategia, empleada primero en los centros urbanos, está entrando a una segunda fase. “Ahora hay que llegar a las comunidades para que ellas logren involucrarse y colaboren con la autoridad, como hoy lo estamos haciendo en la capital”, señaló.
Según el analista y legislador hondureño Germán Letzelier, entrevistado por Radio Nederland, “uno de los principales obstáculos en las investigaciones de los asesinatos de periodistas es el enorme grado de infiltración del crimen organizado en los cuerpos policiales’’ Ésa fue la razón para acelerar el proceso de depuración dentro de la Policía Nacional, proceso que va en marcha, aunque varias organizaciones de derechos humanos han manifestado un fuerte escepticismo al respecto.
El Presidente hondureño remarcó que, para conseguir el objetivo, se ha creado una comisión técnica que está integrada por el Congreso Nacional, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, la Sociedad Civil y el poder Ejecutivo. “Cada uno presentará sus propuestas, las cuales se analizarán y discutirán para impulsar el proceso de reforma e identificar las ‘manzanas podridas’ y sacarlas de la institución”.





























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