La nación centroamericana se prepara para recibir al depuesto Manuel Zelaya, exiliado en República Dominicana tras el golpe de Estado.
Desde el momento de su postulación como candidato a la presidencia de Honduras, Porfirio Lobo se había comprometido con el regreso a Tegucigalpa del depuesto Manuel Zelaya, exiliado en República Dominicana tras las marcadas turbulencias derivadas del golpe de Estado promovido por las Fuerzas Armadas de Honduras, en coordinación con Roberto Micheletti y otros sectores de la sociedad hondureña.
Lobo anuncia la firma del Acuerdo de Cartagena, puerta que se abre y que promete una nueva etapa para un país caído en polarizaciones que amenazan cada vez más la gobernabilidad y la estabilidad de esa nación centroamericana. Su gobierno habla de que existen las garantías plenas para que Zelaya regrese y se reintegre a la vida nacional.
Vía crucis
Desde su expulsión del seno de la OEA, Honduras inició un largo vía crucis que la aisló de la comunidad internacional. Las maniobras han sido intrépidas para evitar el colapso absoluto de una economía seriamente resentida por los abates de los mercados financieros internacionales, y por el golpe de Estado que la enfrió.
El deterioro de la situación económica va de la mano de una espiral delincuencial ascendente. En la mirilla del crimen organizado, los periodistas son uno de los objetivos preferidos. Diez informadores han perdido la vida desde que Lobo asumiera la presidencia de la república.
El presidente Lobo tenía que asegurarse que los fanatismos extremistas, tanto de derecha como de izquierda, no siguieran impidiendo el desarrollo de su gobierno, atado de manos por los vaivenes de la aventura golpista encabezada por Micheletti.
Reconocimiento
El retorno de Zelaya no significa mayor estabilidad democrática en Honduras; sí el nuevo reconocimiento de la OEA al país centroamericano.
De esta forma, Honduras vuelve a tener oxígeno financiero. Su reingreso a la OEA se traduce en acceso a créditos y ayudas internacionales, profundamente necesitadas por un gobierno que se encuentra con las arcas vacías.
Por otra parte, en junio próximo la Comisión de la Verdad, dirigida por el guatemalteco Eduardo Stein, está llamada a presentar un informe definitivo sobre los acontecimientos que provocaron el derrocamiento de Manuel Zelaya.
"Conocer las verdades será algo duro para los distintos sectores en Honduras", explicó Stein a Radio Nederland.
Con el Acuerdo de Cartagena, Lobo consigue concretar una de sus promesas centrales, facilitando el regreso de Manuel Zelaya en Honduras; Zelaya, por su parte, tendrá que demostrar una madurez democrática obligada para evitar el colapso absoluto de su país y de las instituciones hondureñas.





























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