Este miércoles llegaron a la capital hondureña, Tegucigalpa, los cuerpos de los 16 emigrantes hondureños asesinados la semana pasada en Tamaulipas, México.
Por si la tristeza de recibir los féretros con los cuerpos de los 16 hondureños asesinados la semana pasada en la comunidad de San Fernando, en el estado de Tamaulipas (México) no fuera suficiente, a ella se ha unido la confusión creada por los problemas de identificación de cuatro de las víctimas.
Horas después de que los 16 cadáveres fueran repatriados desde México, el fiscal general de Honduras, Luis Rubí, anunció que 12 fueron entregados a sus familiares pero cuatro han sido retenidos hasta que sea posible esclarecer su identidad.
El fiscal Rubí dijo que la identidad de estas cuatro personas no coincide con la información que han facilitado sus familiares, por lo que han pasado a medicina forense del Ministerio Público, donde continuarán las investigaciones.
Entre los hondureños sobre los que hay duda figura uno de raza negra, originario de Tela, en el Caribe de Honduras, pues el cadáver que viene en la caja mortuoria no es él, según indicó el fiscal.
"Estábamos esperando dos cadáveres de la raza negra y solamente aparece uno", señaló Rubí, quien además anunció que, de ser necesario, el Ministerio Público enviará fiscales a México para aclarar la situación.
Por su parte, el ministro hondureño de Relaciones Exteriores, Mario Canahuati, lamentó la situación por lo que supone emocionalmente para los familiares de las cuatro víctimas cuya identidad no ha sido esclarecida.
Autoridades presentes
Los cuerpos de los 16 hondureños fueron transportados en un avión de la Fuerza Aérea Mexicana. La ceremonia de recepción de los féretros tuvo lugar en un ambiente de profunda tristeza en la Base Aérea Hernán Acosta Mejía de Tegucigalpa y a ella acudieron el presidente de Honduras, Porfirio Lobo, acompañado de su esposa, Rosa, y otras autoridades hondureñas.
Lobo calificó como "una inmensa tragedia" para Honduras la muerte de los hondureños en la matanza de Tamaulipas y expresó en un breve mensaje a los familiares de las víctimas las muestras de condolencia y solidaridad a nombre del pueblo y de su Gobierno.
Cada caja mortuoria venía identificada con un número y el nombre de la víctima, más el mensaje bíblico: "Dios es más grande que nuestros problemas".
*Autor de las fotografías, Manuel Torres Calderón, corresponsal de RNW en Honduras.

































Enviar nuevo comentario