En Tegucigalpa es instalada la Comisión de la Verdad, encargada de investigar los sucesos que originaron el golpe de Estado cívico-militar que derrocó a Manuel Zelaya el 28 de junio de 2009.
En entrevista exclusiva con RNW, el ex vicepresidente de Guatemala Eduardo Stein (2004-2008), quien preside la Comisión de la Verdad, dijo " que este organismo no responde simplemente a un trámite, sino que es un aspecto fundamental para la reconciliación de los hondureños, ya que hay muchas cosas imprecisas, poco claras, que merece la pena esclarecer --una palabra clave en este contexto--", explica Stein.
"Nuestro trabajo es tratar de saber qué hubo detrás del golpe de Estado que sumió a esta nación centroamericana en su peor crisis política de las últimas dos décadas. No se trata de realizar un trabajo de cronistas. Estamos ante aspectos que a lo largo de meses fueron construyendo una situación que la propia institucionalidad democrática hondureña no fue capaz de acomodar, y se dieron rompimientos abiertos que es necesario esclarecer para que no se repitan al tenor del acuerdo que se firmó el año pasado", agrega Stein.
La Comisión será autónoma e independiente y buscará la verdad de los hechos, pero "no será un ente persecutorio ni inquisidor; lo que se busca es el camino a la reconciliación con verdad y justicia", asegura el político guatemalteco.
Orígenes.- La Comisión de la Verdad de Honduras nace del Acuerdo Tegucigalpa/San José, y se entiende como una de las primeras exigencias de la comunidad internacional para que Honduras salga del aislamiento en que se encuentra a raíz del golpe de Estado del 28 de junio contra Zelaya.
Ese acuerdo consta de 12 puntos, pero su cumplimiento tuvo su primer fracaso al no concretarse el retorno de Manuel Zelaya a la Presidencia, como paso previo a la juramentación de Lobo como jefe de Estado, el 27 de enero. Ese mismo día, el ex mandatario salió del país hacia República Dominicana con un salvoconducto.
Zelaya estuvo refugiado cuatro meses en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, tras un sorpresivo ingreso que burló la vigilancia policial y militar del país. El 28 de junio había sido capturado en la madrugada en su propia casa y expulsado por los militares a Costa Rica.
Compromiso con la verdad.- Lobo, del Partido Nacional, asegura que "honrará" el compromiso Tegucigalpa/San José. Ese acuerdo contempló, además de la Comisión de la Verdad, la conformación de un gabinete que incluyera a los cinco partidos políticos representados en el Parlamento, lo que ya fue cumplido.
Lobo asegura que "esta Comisión de la Verdad es necesaria para que se esclarezca todo, que la comunidad internacional entienda bien qué pasó y que Honduras sirva de ejemplo para que hechos como los sucedidos no se repitan nunca más".
Eduardo Stein: "Hay todavía una división profunda entre diferentes sectores de Honduras. Algunos consideran que lo que pasó debió de haber pasado, que no se alteró ningún aspecto fundamental de su marco regulatario interno; otros consideran lo contrario... que el marco regulatorio está agotado y se necesita uno nuevo. No es función de la Comisión intervenir a calificar con ningún juicio de valor lo que ocurrió, sino contribuir de la manera más rigurosa a su reconstrucción".
Para algunos analistas, Porfirio Lobo se juega su gobernabilidad entre las posiciones de los golpistas y los antigolpistas, contrarios a la Comisión por motivos opuestos. Pero al mismo tiempo la necesita para ser aceptado en la comunidad internacional y para caminar hacia la reconciliación interna.
"Ha habido un reconocimiento progresivo del gobierno de Porfirio Lobo. Yo creo que la instalación de la Comisión de la Verdad debe ser vista como el último de los eslabones de los compromisos del acuerdo de octubre de 2009".
Cabe recordar que las gestiones para instalar la Comisión fueron el punto de partida para que las delegaciones diplomáticas de Francia, España y otros 15 países reactivaran sus operaciones en Honduras.
"Esta comisión de la verdad es distinta de las otras que han existido en América Central. Las que conozco en América Latina y otras dos de otras regiones, como la de Sudáfrica que nos sirvió para el caso de Guatemala, parten de decenas de miles de muertos y desaparecidos. No es el caso de Honduras. Afortunadamente no hubo un derramamiento de sangre masivo, pero sí ha habido situaciones complejas de violaciones a los derechos humanos, que la Comisión tiene la responsabilidad de examinar y esclarecer, en la medida en que se relacionen con los hechos del 28 de junio de 2009. En ese sentido es una Comisión diferente, ya que se trata de brindarle al propio pueblo hondureño elementos para que la convivencia política nacional no se vaya a resentir de nuevo y sean los propios hondureños los que aporten los ingredientes de entendimiento público y de concertación para que eso no se repita", dice Stein.





























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