“Honduras es también ciudad Juárez”, reza uno de los mensajes de una campaña que alerta sobre más de 1. 200 casos de mujeres asesinadas impunemente en los últimos seis años.
Wanda Peraza, una joven de 22 años, forma parte de esa lista de femicidios desde que fue asesinada el 15 de marzo de 2006 en San Pedro Sula, una ciudad industrial ubicada 246 kilómetros al norte de la capital, Tegucigalpa. Sus compañeras de trabajo la recuerdan como una persona amable y alegre, con “don de gentes”, y no se explican la causa de su muerte “porque no tenían enemigos, no le robaron nada…sólo la vida”. Su padre comentó que “por lo que miro, la muerte de mi hija va a quedar impune; parece que a la policía no les preocupa resolver el caso.
Yo mismo he sufrido amenazas de muerte por insistir, pero ya me quitaron la razón de mi vida ¿qué más me pueden quitar? “ Fuentes del Ministerio Público admiten que siete de cada diez de los casos denunciados no fueron esclarecidos y que preocupa el incremento de las muertes. En el 2009 se registraron en Honduras al menos 327 asesinatos, 75 más que en 2008, con lo cual este país ocupa el cuarto lugar, entre los de mayor incremento en las tasas de femicidios en los últimos años, después de Guatemala, México, y El Salvador.
La mayor parte de las víctimas son menores de 30 años, incluyendo adolescentes ejecutadas por sicarios en plena calle o cuando salen de sus viviendas. “Es difícil explicar tanta barbarie”, comenta María Luisa Regalado, una activa defensora de los derechos humanos de las miles de mujeres que trabajan en las fábricas maquiladoras del caribe hondureño.
En los últimos años crecen y se desarrollan agresivas formas de violencia contra las mujeres como la trata y el tráfico, la explotación sexual comercial, el tráfico de drogas y otras formas del crimen organizado. La gravedad del femicidio se refleja no sólo en términos numéricos, sino también por el grado de violencia y ensañamiento ejercido contra las víctimas, que incluye violación sexual, tortura y en algunos casos mutilaciones. Los casos recuerdan mucho la sordidez de las historias de Ciudad Juárez, pero no acaparan la atención mediática internacional.
En ese sentido un colectivo de organizaciones feministas, con el apoyo de Oxfam, aprovecharon el Día de la Mujer para solicitar que una comisión internacional verifique la gravedad del femicidio en Honduras. Los femicidios son el extremo de un contexto de violencia mayor en este país centroamericano que acumula más de cien mil casos de denuncias de violencia contra las mujeres en los últimos cuatro años.
Esa situación se mantuvo y agravó después del Golpe de Estado del 28 de junio de 2009, como lo constata el Informe sobre los Derechos Humanos de las Mujeres presentado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la OEA. El informe consigna agresiones físicas, detenciones ilegales, violaciones sexuales, amenazas, hostigamiento, criminalización y encarcelamiento de mujeres que se manifestaron en rechazo al derribo del ex presidente Manuel Zelaya.
Las víctimas más recientes fueron dos jóvenes madres, Claudia Brizuela, en San Pedro Sula, y Vanesa Zepeda, en Tegucigalpa, ejecutadas por pistoleros que andan libres, como asesinos en serie, y que confirman que Ciudad Juárez no está tan lejos de Honduras.


























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