La Policía hondureña ofrece una recompensa de 20.000 lempiras (unos 1.060 dólares) a las personas que brinden información que lleve a la captura de miembros de “maras” y “pandillas”.
Fernando Cabrera - Agencias
El anuncio fue dado a conocer a la prensa por Héctor Iván Mejía, jefe de la Policía en San Pedro Sula, en la región norte. “Nosotros vamos a tratar de bajar los índices de violencia dentro del marco de la ley utilizando todas las herramientas que el Estado confiere”, afirmó.
Según el jefe policial, las personas pueden llamar a la Policía o al Ministerio Público para dar la información, lo cual será recompensado "como un reconocimiento por parte del Estado de Honduras a esa voluntad de mejorar las condiciones de vida de las personas, no solo de su familia, sino que de su vecindario”. Mejía dijo que ésta es una herramienta que ya ha sido utilizada con éxito en Colombia.
La iniciativa de la policía hondureña es una respuesta a la ola de crímenes perpetrados los últimos meses en este país centroamericano, uno de los más violentos del mundo. La situación es tal, que según varios informes "Honduras vive actualmente una creciente ola de violencia y delincuencia, que tiene casi inmovilizada a la población''. A diario los ciudadanos comunes son testigos o víctimas de asaltos en la calle o en buses del transporte público.
No obstante, según el analista y político German Letzelier, este tipo de medidas unilaterales no ayudan mucho. ''El problema de la delincuencia es un problema integral. Mientras no solucionemos el aspecto socioeconómico, especialmente la generación de empleo y el fortalecimiento institucional de los órganos de seguridad del Estado, este tipo de medidas no serán la solución". En esta última frase, Letzelier se refiere a los vínculos existentes de funcionarios policiales con el narcotráfico y el crimen organizado.
En su imposibilidad de dar con los autores materiales de las muertes, robos y secuestros que se dan a diario en las calles de las ciudades hondureñas, las autoridades generalmente señalan a los miembros de las maras o pandillas como uno de los principales actores de esos hechos.
El jefe de la Policía en San Pedro Sula, Héctor Iván Mejía, concluye tajante: "la intensión es que señalen a los delincuentes, aprehender a los delincuentes y llevarlos a donde tienen que estar, privados de libertad".
























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