El hombre que el domingo burló la entrada de seguridad en el hall del aeropuerto estadounidense de Newark, cerca de Nueva York, quería darle un beso de despedida a su novia. Según el diario local The Star-Ledger esto se desprende de las imágenes de cámaras de seguridad.
El lugar fue desocupado después que el hombre consiguiera entrar a un sitio al que solamente tienen acceso pasajeros controlados. Las autoridades no quisieron correr ningún riesgo de modo que también los viajeros que ya se encontraban sentados en su avión volvieron a ser revisados.
Uno de los afectados por la medida fue el ministro holandés de Justicia Ernst Hirsch Ballin, el que llegó tarde a pronunciar su discurso de Año Nuevo en su ministerio. El sospechoso desapareció sin dejar huella.
Desde el fallido atentado del día de Navidad en el avión de Northwest/Delta que viajaba desde Ámsterdam a Detroit, ha aumentado el temor ante un nuevo acto terrorista.
Foto: Aeropuerto Newark Liberty International (flickr/Kagi BC)

























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