Dos empresas holandesas están preparadas para ayudar a los norteamericanos en la lucha contra la mancha de petróleo en el Golfo de México. Se trata de empresas que absorben el crudo del agua mediante brazos gigantes. Pero por el momento las autoridades estadounidenses tienen objeciones contra ese método.
Wierd Koops, presidente de la organización holandesa de empresas que combaten las catástrofes de petróleo, Spill Response Group, señala que en Holanda se dispone de barcos con brazos gigantes para limpiar el mar.
Los norteamericanos no poseen ese tipo de embarcaciones, porque las leyes de medio ambiente no lo permiten. Según el método holandés, el agua del mar con petróleo es absorbida por los brazos. El crudo es almacenado en el buque y el agua es devuelta nuevamente al mar. Pero en esa agua quedan todavía restos de petróleo y según las reglas del medio ambiente de Estados Unidos ello está prohibido.
Wierd Koops no está de acuerdo con los estadounidenses, porque en tal caso se debería almacenar el agua filtrada en cisternas.
“Hay que reunir la mayor cantidad de petróleo posible y llenar la cisterna completamente con petróleo y la menor cantidad posible de agua. Por eso tiramos el agua por la borda y en ella quedan gotas de petróleo”.
Reglas contradictorias
Koops señala que las reglas estadounidenses son contradictorias. No se puede verter agua con restos de petróleo al mar, pero sí se puede combatir la mancha de petróleo con sustancias químicas para que el petróleo se disuelva en el agua. En ambos casos el petróleo se descompone rápidamente por vía natural.
Pero es posible que esta vez los norteamericanos cedan. El daño que causará el crudo cuando alcance los vados y las marismas de la costa será mucho mayor, advierte el experto en humedales, Hans Revier.
“Se dispone del tiempo que dura una marea. Hay que procurar que se limpie el petróleo del agua y existen los medios para hacerlo. Pero si es marea baja y ese petróleo alcanza los vados y las tierras de aluvión, será demasiado tarde. En tal caso, lo único que quedará es excavar la tierra. Pero entonces el remedio será mucho peor que la enfermedad”.
Experimentos similares
Hans Revier, es profesor en la Alta Escuela de estudios de los humedales de Stenden en Leeuwarden, en el norte de Holanda. Él recuerda que se hicieron experimentos en Holanda para una posible fuga de petróleo de un oleoducto.
Disolver el petróleo con sustancias químicas dañaría más al medio ambiente que el propio petróleo advierte Revier. Y quemar el petróleo tampoco da un buen resultado. En tal caso solo resta un remedio: esperar que la naturaleza siga su curso. En la catástrofe con el petrolero Amoco Cadiz frente a la costa francesa, ese proceso duró casi diez años. Al cabo de ese tiempo, el medio ambiente se había restablecido.
En ese caso la Alta Escuela no tiene que ofrecerle mucha experticia a Estados Unidos. Lo único son máquinas con las que se pueden limpiar las aves que están manchadas con petróleo. Pero, Revier advierte que la experiencia demuestra que de las aves que se “rescatan” de esta manera, un 75 por ciento no sobrevive la experiencia.
Sin alternativa
Para los estadounidenses no queda casi otra alternativa que aplicar el método holandés, si quieren salvar algo de sus costas. Se puede hacer muy rápido, porque los brazos que barren el petróleo se pueden transportar por avión y montar en buques locales, explica Koops. Su empresa tiene a unos ocho hombres y cuatro brazos listos para viajar. Según el presidente de la organización holandesa ya se ha convencido a un senador que hablará con el almirante que es el encargado de la lucha contra la marea negra.





























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