Las autoridades británicas han descubierto a varias mujeres holandesas involucradas en matrimonios ficticios. Dos de ellas han sido entre tanto encarceladas en relación con los hechos.
Hieke Jippes
El jueves pasado, otra mujer fue sorprendida con su novio nigeriano cuando estaban a punto de casarse. Los cuasi marido y mujer fueron bajados del altar con esposas, golpeados y sacados del lugar. Igual suerte corrieron los dos testigos y la persona que habría arreglado el matrimonio.
En los meses de junio y agosto, las autoridades inglesas habían detenido a mujeres holandesas en circunstancias similares. En todos los casos se trata de mujeres negras con pasaporte holandés. El poder judicial británico está tratando de investigar una posible red de ‘intermediarios’ nigerianos que soborna a mujeres holandesas para proveer a inmigrantes ilegales un permiso de residencia en ese país.
El permiso de residencia permite acceder a educación, subsidios sociales y sanidad gratis en Inglaterra. Hasta ahora, las falsas novias venían principalmente de Europa Central, donde se encuentran los países más pobres de la Unión Europea.
Maniobra de anticipo
La agencia de inmigración británica está en plena acción después de la llegada del nuevo Ejecutivo, en mayo, que acusó al Gobierno laborista de haber sido excesivamente laxo en la limitación de la inmigración, en la que los matrimonios fraudulentos ocupan una parte crucial. Según las cifras laboristas, en el 2004 éstos llegaron a 1700, pero en realidad se cree que las uniones arregladas ascendieron a 15 mil.
Por esta razón, Londres encargó un “intenso período de ejecución” durante el verano, que incluyó el caso de las mujeres holandesas, una de las cuales fue condenada a 12 meses de cárcel, mientras que a la otra se le concedió condicional, aunque con prohibición de viajar.
Varios matrimonios
La escalada de matrimonios arreglados en Inglaterra se hizo evidente durante un juicio reciente a un clérigo anglicano que, en cuatro años, llegó a casar a 360 inmigrantes ilegales con una novia que no conocían. El reverendo Alex Brown de Hastings bendijo hasta 8 matrimonios por día, en los que los novios muchas veces llegaban a conocerse en el mismo altar.
Otras de las varias razones para suponer irregularidades era que noventa de los cónyuges comparten la misma dirección, una novia apareció con el vestido de novia en una bolsa de plástico, y un novio se presentó con una argolla demasiado pequeña para el dedo de su novia.
Recompensa
El pastor casaba a las parejas que le enviaban un abogado de inmigración nigeriano y un abogado ucranio. Los estafadores utilizaban deliberadamente la Iglesia (estatal) Anglicana como objetivo, porque normalmente maneja con más flexibilidad que el Gobierno las normas para permisos de matrimonio.
El obispo de Hastings tan sólo empezó a sospechar de las prácticas del pastor Brown cuando notó que los matrimonios se habían multiplicado por 30 en su parroquia. Brown, sin embargo, dice haber actuado de buena fe. El matrimonio, declaró, “es parte de mi vocación”.





























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