A pesar de duras críticas dentro y fuera del país, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, continúa con tenacidad desalojando los campamentos de caravanas en Francia. Pero no solamente en ese país aumenta la discusión sobre la situación de los romas y sintis; hay quienes opinan que se les trata con guantes de seda.
Un reciente acontecimiento ilustra el ambiente que rodea el pequeño número de familias de gitanos que viaja en caravanas por Holanda y los países vecinos. Medios de comunicación de una provincia en el oeste de Holanda informaron en noviembre pasado que algunos gitanos romas se habían instalado en un aparcamiento en la ciudad de Zwijndrecht. La noticia provocó un aluvión de reacciones, en su mayoría con expresiones negativas sobre “zigeuners”, “gitanos”, nombre colectivo para los pueblos roma y sinti, con el que ellos mismos se suelen ver confrontados y consideran discriminatorio.
Una persona del municipio de Ridderkerk enumera en su reacción los productos que habrían robado los romas en un comercio local. En otra reacción se dice que hay muchas más denuncias de carteristas durante aquel fin de semana. “¿Será casualidad?” se pregunta el autor del mensaje. Y otra: “Se trata de gente que causa problemas. ¡Fuera!”.
Huib Stam, autor del documental ‘Sinti, Roma & Gadje: Gitanos en Holanda’ del 2003, no excluye la posibilidad de que los Roma causen problemas en el municipio de Ridderkerk, como ha ocurrido en muchos otros municipios, pero le parece muy preocupante la imagen que existe en Holanda de los aproximadamente 5.000 romas que viven en el país.
Stam explica que desde un punto de vista histórico los romas pueden ser subdivididos en cuatro grupos:
- Los inmigrantes de antes de la Segunda Guerra Mundial;
- Un grupo de unos 500 romas del extranjero que llegó a Holanda en los años setenta y que obtuvo permiso de residencia en determinados municipios;
- Un grupo que llegó a Holanda después del estallido de los disturbios en los Balcanes;
- Los que llegaron recientemente de Rumania, Bulgaria y Eslovaquia cuando dichos países entraron en la Unión Europea.
Sobre todo este último grupo tiene una imagen negativa. Justamente o no, estos romas son relacionados a menudo con temas como criminalidad, barrios marginales y problemas con la policía.
Pero, la imagen no es el único problema, dice Stam, haciendo alusión a la suerte de muchas chicas jóvenes en la comunidad:
“A menudo las chicas romas son sacadas del colegio a los 13 o 14 años. Es la edad para casarse y a menudo son dadas en matrimonio. En ese caso son enviadas a otros países, sobre todo a Alemania. También son sacadas del colegio para traducir los programas de televisión para sus padres. Es muy lamentable que no exista ningún tipo de emancipación”.
Algunos miembros de la comunidad de romas dicen que los inspectores de la enseñanza hacen la vista gorda ante esta situación porque sería demasiado difícil llamar al orden a los gitanos.
Tolerancia
Uno de los romas que se queja de que la comunidad es tratada con guantes de seda es Behljulj Galjus, un periodista de radio que huyó de Kosovo a Holanda en los años noventa. Galjus reconoce que hay familias que no envían a sus hijos al colegio. Pero no se trata solamente de las niñas y el casamiento y la explotación no son los únicos motivos. Es también posible que los padres mantengan a sus hijos en la casa por temor a la pérdida de su lenguaje y su cultura.
“Hay familias romas que viven aquí desde hace treinta o cuarenta años y sus hijos no van a la escuela. Las autoridades deberían decir: ¿Qué hacen vuestros hijos en casa todo el día? La escuela es el primer paso hacia el desarrollo. Hay que explicar a esa gente cómo funciona esta sociedad”, dice Galjus, quien intenta explicarlo en su programa radial semanal para romas en la emisora local de Ámsterdam.
Sin futuro
Galjus y Stam están de acuerdo en una cosa: si hay más criminalidad en una comunidad roma, está relacionada a la problemática general de los inmigrantes, que es la consecuencia de la pobreza, las malas condiciones de vida, la escasa educación, el desempleo y la falta de perspectiva de futuro. “Son las características de la pequeña criminalidad. Lo mismo es válido para los antillanos y los jóvenes marroquíes en Holanda. No es algo típico de la cultura de los romas”, explica Stam.
Criminalidad
“No todos los romas son músicos callejeros. También hay quienes están relacionados con el crimen organizado”, dice un policía holandés que se ocupa desde hace años con los gitanos. El policía, que prefiere quedar en el anonimato, está creando un centro de información sobre romas y sintis. La idea surgió cuando se crearon cada vez más campamentos de romas en Francia, inmediatamente después de la entrada de Rumania y Bulgaria a la Unión Europea en 2007.
“Desde la entrada a la Unión Europea también aquí nos vemos cada vez más enfrentados a los romas. Recorren el país, son músicos callejeros o venden diarios pero también están envueltos en la criminalidad. No tenemos cifras (...) pero en la administración pública y en la policía necesitamos un conocimiento más amplio”.
El policía opina que se necesita ese conocimiento para combatir mejor la criminalidad y los problemas. El hombre pone de relieve que la policía holandesa no anota la etnia de los romas y en consecuencia no existen cifras concretas de la criminalidad en esa comunidad. “Pero existe una noción. Algo así como “esto ocurre con frecuencia, cada vez nos llegan más señales. Precisamos más detalles, sin estigmatizar a la gente y contribuir a la imagen negativa que existe a menudo de los romas. No debemos meter arbitrariamente a todos los romas en una base de datos”.





























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