Según el primer ministro holandés Jan-Peter Balkenende, los holandeses deben respetar la forma de vestir de los musulmanes. En una entrevista concedida a Radio Nederland Wereldomroep acerca de las próximas elecciones parlamentarias, el premier manifestó que, a diferencia de otros líderes europeos, acepta sin dificultad los pañuelos o los velos, pero tiene dificultades con la burka, o burqa.
Recientemente, el miembro de la Cámara de los Comunes británica, Jack Straw, describió el velo que llevan las mujeres musulmanas como "un obstáculo para el acercamiento entre musulmanes y no musulmanes". El ex ministro británico de Relaciones Exteriores comentó así mismo que cuando una mujer musulmana le solicita una entrevista como miembro del Parlamento, él le pide primero quitarse el velo. Radio Nederland preguntó a Balkenende si no procedería al igual que Straw, pero el primer ministro se mantuvo cauto en su respuesta y, en vez de admitir que seguiría el ejemplo del político británico, Balkenende manifestó que el tema del velo no es actualmente espinoso en su Gobierno. En Holanda, la prohibición de llevar un velo sólo afecta a funcionarios públicos uniformados o a jueces. El resto de la población puede vestir como le plazca, precisó el primer ministro.
En cambio, su homólogo británico, Tony Blair, se manifiesta con mayor contundencia sobre el tema, e incluso ha ido más lejos que Straw, al calificar, a comienzos de la semana, el velo como una "máscara de aislamiento". Por su parte, el posible sucesor de Blair, Gordon Brown, hizo saber que suscribía en su totalidad las declaraciones del ex ministro de Exteriores. Por su parte, el primer ministro holandés reconoció tener dificultades en aceptar el velo, o burqa. Y aunque opina que los no musulmanes deben respetar la forma de vestir de los musulmanes, hace una excepción para la llamada burqa, prenda que, a su juicio, impide toda comunicación porque sólo permite ver los ojos.
La mayor cautela con que, en comparación con su homólogo británico, Balkenende se expresa sobre el tema tiene mucho que ver con la situación política en sus respectivos países. Mientras que Blair abandonará su puesto en breve, Balkenende espera ganar las elecciones parlamentarias de noviembre para poder permanecer en el cargo. Sus declaraciones ante los micrófonos de Radio Nederland Wereldomroep sobre la importancia de que los musulmanes que viven en Holanda se sientan verdaderamente integrantes de la sociedad holandesa, y sobre la necesidad de que los políticos presten atención a los problemas de este grupo de población, forman parte de la retórica electoral. Cabe destacar que en Holanda vive alrededor de un millón de musulmanes.
Si bien no es nada seguro que el partido democratacristiano de Balkenende también consiga conquistar los votos de la población musulmana, es evidente que el tema del velo también seguirá presente en la agenda política durante la campaña para los comicios del próximo 12 de noviembre. El Parlamento quiere obligar al Gobierno a imponer una prohibición de llevar burka en lugares públicos. Pese a que a fines del año pasado, el Legislativo acogió una propuesta del parlamentario derechista Geert Wilders, hasta ahora el gobierno no ha tomado ninguna acción al respecto. Según Wilders la burqa es un símbolo de la opresión de la mujer y, por lo tanto, inhumana.
En Gran Bretaña, el escritor Salman Rushdie comparte la opinión de este político holandés. Como reacción a las declaraciones de Jack Straw, el autor calificó de indignos los velos. Cabe recordar que, en el pasado, Salman Rushdie ya mereció la ira de la población musulmana con su novela ´Versículos Satánicos´. En Holanda, Geert Wilders calificó la burqa de inaceptable en las calles, porque impide reconocer a quien la lleva, lo cual, a su juicio, no fomenta la seguridad ni el orden público.





























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