En adelante, ocupar viviendas en Holanda, sin el consentimiento de los dueños será ilegal. Después de la Cámara Baja también el Parlamento holandés ha adoptado una ley anti-‘okupas’.
Los democratacristianos del CDA, los liberales de derecha del VVD y los conservadores Unión Cristiana y SGP apoyaron el proyecto, permitiendo su promulgación.
De ahora en adelante los ‘okupas’ podrán recibir una pena máxima de un año de cárcel. Quien ocupe una vivienda haciendo uso de intimidación o violencia podrá ir a prisión por dos años. Además, la pena por allanamiento de morada se duplicará después de un año. En caso que los ocupantes actúen como grupo y empleen la violencia, la pena puede ascender hasta dos años y ocho meses, y los okupas podrán ser detenidos aunque no sean sorprendidos “in fraganti”.
Insuficientemente fundamentado
Los partidos de izquierda en el Parlamento manifestaron fuertes críticas. Los socialistas calificaron el proyecto de “totalmente no fundamentado”, y agregaron miles de personas serán criminalizadas de un día para otro.
La ley anti ‘okupas’ entrará en vigor el 1 de octubre. Por su parte, el ministro de Justicia, Ernst Hirsch Ballin, no tiene planes de iniciar de inmediato la caza de los 1.500 okupas que se han convertido en ‘delincuentes’. Tampoco espera que la policía y la justicia comiencen enseguida a desocupar viviendas tomadas.
“Sin viviendas no hay coronación”
Desde mediados de los años sesenta, Holanda era uno de los pocos países donde, bajo ciertas condiciones, la ocupación de no estaba prohibida. Los okupas no eran perseguidos si una vivienda o una oficina permanecía desocupada por más de un año. En muchas ocasiones, las autoridades hicieron la vista gorda, ya que ocupar viviendas también era una, provisoria, solución al problema habitacional, especialmente entre los jóvenes.
En 1980, se ocupó y desalojó hasta dos veces con mucha violencia un inmueble en la Vondelstraat de Ámsterdam. Las autoridades hicieron uso hasta de tanques en el operativo, debido a lo cual el movimiento ocupa ganó mucha simpatía.
Dicha simpatía, no obstante, se perdió en gran medida el 30 de abril de 1980, cuando, en Ámsterdam, se produjo una verdadera batalla campal entre okupas y la policía que se hallaba en las calles para asegurar la coronación de la Reina Beatriz. El lema de los okupas era “Sin viviendas no hay coronación”.
Años después aún se ocupan casas con regularidad, especialmente en las ciudades de Ámsterdam y Nimega. También se ha producido el fenómeno del “turismo de ocupas, que consiste en jóvenes extranjeros que vienen a Holanda a ocupar casas deshabitadas.
En las últimas décadas, la policía holandesa ha conseguido incluir cada vez más artículos en la ley para combatir a los okupas, con la ley promulgada el martes como culminación de esa campaña.
“Las ocupaciones seguirán”
Los okupas no permanecerán inactivos; el pasado martes se ocuparon viviendas en las ciudades de Breda, Tilburgo y La Haya. “Con o sin prohibición, las ocupaciones seguirán”, advierten los okupas.




























El uso de la tierra urbana requiere de unos impuestos altos para los predios ociosos que desestimulen el mal uso y así abaraten el costo de la vivienda tanto para venta como para arriendo. La especulación de los suelos urbanos puede ser controlada mediante impuestos y restricciones urbanisticas que estimulen la creación de vivienda popular e incrementen los costos de la vivienda suntuaria. Una ciudad sin claridad en sus usos urbanos estimula el desorden y la cultura de la violencia y la ilegalidad representada en los okupas, que casi siempre en el caso latinoamericano no se contentan con un predio sino con varios, estimulando así los políticos corruptos clientelas un tipo de políticas espureas que agraban el conflicto social. Las izquierdas latinoamericanas interesadas en "aumentar las contradicciones sociales" como medio para fortalecer el socialismo del siglo XXI y la perdida de las libertades ante la consigna que alguien que no puede perder nada mas no siente perder su libertad. Momentos claves se definen en la venezuela y la cuba de 2010.
Los okupas generan la ilegalidad y violan los más elementales derechos de propiedad, se constituyen en validadores de la violencia. En el caso colombiano la izquierda liderada por el partido comunista (hoy polo democrático alternativo) ha tratado de justificar la violencia que recae sobre miles de colombianos bajo el presupuesto que las desigualdades sólo se pueden mediar por el uso de la violencia, justificando que todo se puede y propiciando la invasión de tierras estatales que afectan el patrimonio del común. En el caso de Bogotá por ejemplo Carlos Romero un lider del polo, invadíó una zona que se llama altos de cazucá con el ánimo de crear allí un polvorin social, en un barrio por el que se apostaría que no se podrían suministrar servicios al quedar en la cima de una montaña. 30 años despues es a la esposa del propio romero a quien le toca arreglar como funcionaria todos esos déficit. La ocupación de tierras en colombia, primero la promovida por la izquierda antidemocrática y ahora la contrareforma agraria narco paramilitar lo único que ha validado es el uso de la fuerza y el despojo. La legislación colombiana al validar la ocupación lejos de haber permitido los ajustes sociales generados por la tenencia precaria de bienes agrarios desató la legitimación de quienes usan las armas. Bien por los holandeses. Hay que ponerle orden a la casa, especialmente cuando la permisividad con la droga los desbordó.
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