El parlamento holandés se ha pronunciado a favor de la legalización del uso del hachís y de la marihuana con fines medicinales. Tras la legalización de la eutanasia y la prostitución, Holanda vuelve a aparecer como el niño rebelde de Europa. Sin embargo, lo cierto es que Holanda anda a la par con otros países de Europa.
Una amplia mayoría del parlamento holandés ha votado a favor del cultivo de cannabis con fines medicinales. En muchos pacientes, el consumo de hachís o de marihuana alivia el dolor y los malestares derivados de un tratamiento médico. Las personas que sufren de esclerosis múltiple, cáncer o SIDA conocen los beneficios del cannabis. Para conseguirlo, hasta ahora deben acudir a uno de los muchos "coffeeshops" en Holanda, lugares públicos que venden drogas blandas, pero allí la calidad no está absolutamente garantizada. Por ello, la ministra holandesa de Salud, Els Borst, propuso legalizar el cultivo del cannabis como planta medicinal. Los pacienten podrán conseguir el producto en la farmacia, y estarán asegurados de su buena calidad.
Al igual que en el caso de la eutanasia, para el cultivo y consumo de cannabis medicinal regirán reglamentos muy estrictos. El producto sólo se podrá conseguir con receta médica. El cultivo legal será responsabilidad de la Oficina para el Cannabis Medicinal, que pertenece al ministerio de Salud. Esta oficina tendrá el monopolio del cultivo y abastecerá a las farmacias.
La institución ha firmado contratos con cultivadores, que se convertirán en los primeros cultivadores legales de cannabis en Europa. Ellos serán probablemente también los primeros exportadores de este producto, dado que con ésta ley Holanda dispone de un nuevo producto de exportación legal. Hasta ahora se exportaban grandes cantidades de cannabis holandés, pero siempre de manera ilegal.
La ministra Borst dijo que Canadá y Bélgica han mostrado interés por el cannabis medicinal. Estos países considerarían la posibilidad de importación desde Holanda.
La legalización del cannabis medicinal parece encajar en la imagen que tiene el extranjero de Holanda como país liberal. En los últimos años, temas como la legalización de la eutanasia, de la prostitución y el matrimonio homosexual ya causaron revuelo en el mundo. Sin embargo, en el terreno de las drogas blandas, Holanda dejó hace mucho de ser una excepción. Hace dos años, el parlamento suizo aprobó la legalización total de la droga blanda. En Gran Bretaña se efectúan pruebas con pacientes de esclerosis múltiple, que son tratados con el cannabis. Si la prueba resulta un éxito, el gobierno británico está dispuesto a legislar al respecto.
También los países vecinos de Holanda están suavizando su política en éste terreno. Desde el año pasado ya se permite legalmente fumar marihuana en Bélgica. También Alemania adopta una postura más flexible, e incluso Francia, antaño el gran enemigo de la política de drogas de Holanda, se muestra más tolerante. El ministro francés de Salud, Bernard Kouchner, es ahora partidario de la línea política que aplica Holanda sobre el consumo de las drogas blandas. Al igual que su homóloga holandesa, Els Borst, Kouchner opina que aquellas personas que desde hace años son adictas a las drogas duras, deben ser tratados como pacientes y no como criminales.
En resumidas cuentas: la legalización del cultivo del cannabis no es tan "típicamente holandesa" como parece. Todo indica que el papel de pionero que Holanda desempeñaba en éste terreno pertenece ya al pasado.





























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