¿Se convertirá Holanda en un “paraíso de las querellas? En todo el mundo La Haya representa un importante papel como la sede del Tribunal Internacional, la Corte Penal Internacional y diversos tribunales de guerra. Y también cuando se trata de querellas masivas por indemnizaciones, como las presentadas por accionistas contra Shell en 2004.
Daños a la salud a causa de medicinas, o pérdidas financieras debidas a la compra de acciones engañosas: la historia de las querellas judiciales suele ser un vía crucis aunque se interpongan entre cientos o miles de personas a la vez.
Holanda ha simplificado considerablemente los procedimientos en los últimos años. Y el ministro de Justicia y Seguridad Ivo Opstelten ha enviado un proyecto de ley a la Cámara Baja para mejorar todavía el sistema. Con ello será más fácil para los extranjeros el presentar sus demandas en Holanda.
Grandes daños materiales
Hasta el momento los grandes daños materiales son tratados más que nada con procesos “class action” tipo estadounidense, presentados a nombre de un grupo de personas. Son procedimientos que suelen durar mucho tiempo, entre otras razones debido a las enormes sumas de indemnización que se exigen. Además, el sistema judicial norteamericano ha limitado las posibilidades para los demandantes extranjeros.
En Holanda, desde hace algunos años, las partes pueden llegar a un acuerdo de indemnización entre los litigantes que posteriormente es declarado vinculante legalmente por un juez. Las personas que no quieran participar en ese arreglo y quieran interponer acciones por su cuenta, pueden declararlo dentro de un determinado período de tiempo.
Cultura jurídica
La ley de 2005 se integró impecablemente a la cultura jurídica en Holanda, dice Ianika Tzankova, profesora de litigios colectivos comparados en la Universidad de Tilburgo y miembro del buró de abogados NautaDutilh.
“Los jueces holandeses tienen una buena preparación, son independientes, pragmáticos y dispuestos a dialogar. Y todas esas son condiciones necesarias para llevar casos complejos como las querellas colectivas. Yo creo que la ley, que ahora será mejorada, es un buen espejo de las cualidades holandesas.”
También la Asociación Comerciantes de Valores (VEB por sus siglas en holandés) alaba la disposición de los jueces de dialogar con las partes con el fin de reducir al máximo el procedimiento. Es así como será posible extraer las condiciones jurídicas contenidas en un arreglo y hacerlas llegar a un juez para que éste decida, informa el jurista de la VEB, Paul Coenen.. Esto evita que todo el arreglo sea rechazado y que haya que iniciar todo el procedimiento de nuevo.
“Nosotros no somos los únicos, y hay otros países que también conocen ese procedimiento. Solamente es evidente que Holanda está en condiciones de llevar adelante exitosamente esos procedimientos de manera efectiva y rápida.” A pesar de todo, un procedimiento puede durar algunos años.
Shell
La VEB, que representa los intereses de los inversores particulares, se ha visto involucrada entretanto en seis de esos arreglos. El más famoso fue el caso del juicio a Shell de 2004. Accionistas en todo el mundo exigieron indemnizaciones por la caída de las acciones después de saberse que la compañía petrolera había calculado exageradamente durante años las reservas de crudo. El arreglo conseguido en Ámsterdam tuvo una gran influencia en la “class action” que se había iniciado en EE.UU.
En un proceso de ese tipo que actualmente involucra a la empresa de seguros suiza Converium, el número de accionistas afectados es reducido. De todas maneras, el tribunal de Ámsterdam se declaró competente para emitir un fallo. Holanda se transformará en el “paraíso de las querellas”, tituló un periódico después del fallo. Pero según Coenen y Tzankova, eso está por verse.
Globales
Se necesita una adaptación de leyes y procedimientos debido a que las querellas cada vez son más globales y más grandes. “Los límites se están estudiando”, dice Coenen. Pero él no se puede imaginar que un juez holandés se pueda pronunciar en procesos en el que no haya afectados holandeses. Además también otros países modifican -según el ejemplo holandés- sus leyes para poder juzgar demandas de gran envergadura.
Coenen menciona el caso, que ya se extiende por diez años, de la compañía de telecomunicaciones alemana Deutsche Telekom. En él, miles de clientes individuales esperan un fallo de la corte de Frankfurt por el fraude contra accionistas. Alemania todavía no conoce el sistema de procedimientos colectivos. Según Coenen: “En el extranjero observan con envidia la forma como lo solucionamos aquí.”
























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