Holanda no consigue controlar la corrupción en el extranjero. Una ley especial, que entró en vigor en 2001, no logró sentar a nadie en el banquillo. Sin embargo, las empresas holandesas sí fueron demandadas en el extranjero.
Bette Dam
Holanda se sitúa , según indica la Organización Mundial de Comercio, en el quinto puesto de los mayores exportadores del mundo. Además Holanda está activa en países donde el soborno y el cohecho están al orden del día. La semana pasada dos generales fueron detenidos en Chile por haber recibido cada uno en los años noventa casi 300 mil dólares de comisión de una empresa holandesa. Sin embargo, a pesar de entrar en vigor la nueva ley anticorrupción, no habrá proceso judicial. El Partido de los Trabajadores (PvdA) quiere el ministro pertinente rinda explicaciones.
Estados Unidos, donde las leyes son más estrictas, interpuso una demanda contra la empresa holandesa Shell por su presunta implicación en un caso de corrupción en Nigeria, de donde extrae la mayor cantidad de petróleo.
Primer Prioridad
La Comisión de Seguridad e Intercambio (SEC) de Estados Unidos, que elevó la demanda, ha declinado comentar cuán avanzadas están las investigaciones. Al otro lado del océano, Shell se encuentra en el ojo del tormenta, por empezar en la propia compañía. En los informes anuales de 2007 y 2008 consta, bajo el ‘título’ riesgos, que la empresa petrolera tiene en cuenta abiertamente los pagos extraordinarios en Nigeria.
El combate a la corrupción es una de las prioridades que se ha planteado Estados Unidos. Por ese motivo mira a menudo con cierto recelo a Holanda, porque en ese ámbito no se hace mucho, según asegura un experto que trabaja para el Ministerio Público y que ha solicitado mantener su identidad en el anonimato. La nueva ley, introducida en 2001, no ha sido capaz de variar esa situación.
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La imputación contra Shell poco tiene que ver con Estados Unidos o los intereses norteamericanos. Una empresa ya debe rendir allí explicaciones ni bien tiene una dirección postal en tierra norteamericana. Por el momento se ignora si se ha enviado el caso al fiscal holandés. El portavoz judicial indicó que se abstiene de hacer comentarios sobre ‘casos individuales’.
Desde 2001 la justicia holandesa ha llevado a cabo unas doce investigaciones para establecer la viabilidad de las querellas, pero no mucho más que eso. El funcionario oficial, designado especialmente para la lucha contra la corrupción, Jack van Zijl, no dio lugar a varias demandas por lo que se debieron archivar los casos. De hecho ningún holandés sobre el que recaía la presunción de haber sobornado a un funcionario extranjero debió comparecer ante el magistrado.
Prueba
El catedrático en Derecho Público, Paul Frielink, de la Universidad de Maastricht y ex oficial anticorrupción en el Ministerio de Justicia reconoce que es muy difícil encontrar pruebas de corrupción en las ‘repúblicas bananeras’: “Tanto al que da la coima como al que la recibe, lo que menos le interesa es que se divulgue. Son prácticas rodeadas de mucho secretismo”.
Además Freilink recuerda que Holanda tiene bastante menos experiencia que Estados Unidos en este tema, sin olvidar que la ley es bastante reciente: “Antes ni siquiera era posible abordar este tipo de casos”, admite el catedrático.
Intereses económicos y políticos también pueden frenar un juicio. Shell es una de las mayores empresas del mundo, una tarjeta de presentación y una importante fuente de ingresos para Holanda. Frielink reconoce que este tipo de intereses desempeñan un papel relevante, pero espera que por último no sea algo determinante: “Aquí no se trata sólo de la reputación de Holanda sino también de los intereses en el terreno comercial. Intereses de empresas en Holanda, intereses bursátiles, etc, etc. Aquí están en juego muchos intereses. Pero, pienso que finalmente la balanza deberá inclinarse a favor del Código Penal”.
Un verdadero caso
Gerben Smid de Transparencia Internacional (una organización internacional con sede en Berlín que se dedica a combatir la corrupción ) opina que ha llegado la hora en que Holanda se celebre un verdadero juicio anticorrupción, “quizás con ello se ponga mejor en marcha la maquinaria”.
El Partido de los Trabajadores no quiere esperar tanto. El diputado Ton Hertz quiere que el ministro de Justicia rinda explicaciones a la Cámara Baja. Hertz se pregunta “si a la ley que, en principio se estableció para poder enjuiciar los casos de corrupción, se le da suficiente prioridad”.




























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