¿Cuáles son los partidos con los mejores programas electorales? Y, ¿qué partidos no son muy honestos sobre sus propios programas? En vísperas de las elecciones generales del 9 de junio, la Oficina Central de Planificación, la CPB, ha corroborado todas las promesas electorales.
Esta práctica existe desde mediados de los años 80. Las conclusiones de la CPB constituyen un momento muy importante en la campaña electoral. Independientemente del contenido, todos los líderes políticos encuentran algún punto positivo para su partido en el informe.
Este año, la CPB controló las cifras de nueve de los once partido políticos.
En la presentación de las cifras, el director de la CPB, Coen Teurlings, insistió en la independencia de su oficina:
“Este análisis no es un juicio de valores. Es un análisis objetivo de las consecuencias de las propuestas. En un principio, todas esas propuestas son válidas. Nuestro análisis es un servicio al elector: él tiene que determinar su preferencia”.
Y, ¿cuál fue el resultado?
Teulings señala que el reto más importante para el próximo Gobierno es introducir reformas para eliminar el déficit presupuestario. Todos los nueve partidos toman este reto muy en serio y proponen ahorros sustanciales. La diferencia está en cuánto, cómo y en qué plazo.
La CPB alistó los partidos en función de ciertos factores: la creación de puestos de trabajo, conservar el poder adquisitivo, etc. Pero la CPB no investiga la honestidad de un partido: ¿están las cifras conformes a la realidad? Nosotros sí hemos hecho esa valoración.
Hubo cierta discrepancia entre las promesas de algunos partidos y lo que ocurrirá en la realidad cuando se ejecuten sus programas, según los cálculos de la CPB.
Presupuesto, empleo y enseñanza
El liberal VVD, por ejemplo, es considerado como el partido para el sector empresarial. En su programa político dice “La iniciativa empresarial y la gente que trabaja duro son el motor de nuestra economía”. Pero, según la CPB, las empresas se benefician más de los programas de otros cuatro partidos
Por otra parte, el programa del VVD es el que crea la mayor cantidad de puestos de trabajo, al menos a largo plazo.
El partido socialdemócrata, PvdA, está en quinto lugar en cuanto a la creación de puestos de trabajo, aunque en su programa electoral dice que “hace todo lo posible para conservar los puestos existentes”.
El PvdA tiene otro problema en cuanto al informe de la CPB. Unos días antes de la publicación del informe, el líder del partido, Job Cohen, anunció un importante ahorro adicional en el presupuesto. Se especula que las cifras ofrecidas en primera instancia no eran creíbles para la CPB. Las nuevas cifras sí eran consideradas plausibles.
Otra sorpresa fue el D-66 de centroizquierda, conocido por su interés en la mejora de la enseñanza. “La educación es una prioridad para D-66”, dice el programa electoral. Sin embargo, según la CPB, D-66 ocupa sólo el cuarto lugar en la mejora de la educación.
Holanda a la vanguardia
El director Teulings de la CPB se muestra orgulloso sobre la tradición holandesa de controlar los programas políticos, y cree que otros países harán lo mismo en el futuro. De hecho, en Gran Bretaña se efectuó un análisis similar en vísperas de las recientes elecciones parlamentarias.
“Holanda está en la vanguardia en este tema”, afirma Teulings. “En la prensa internacional se escucha llamados para institucionalizar este tipo de estudios, para evitar problemas como los que han surgido ahora en los países del sur de Europa”.
Es cierto que las propuestas de los más pequeños partidos políticos en Holanda son controladas de forma más minuciosa que los programas de algunos Gobiernos europeos. Y en estos tiempos de crisis, ese control es más que necesario.





























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