Un arquitecto holandés ha creado un barrio en el que todos los edificios son ecológicos y las emisiones de carbono se reducen a cero. Se trataría, según él, de la comunidad carbono-neutral más grande del mundo.
La Ciudad del Sol, en el norte de Holanda, se ha inaugurado como un ejemplo de desarrollo sostenible.
Ashok Balohtra, el creador de la Ciudad del Sol, comenzó a diseñarla hace unos 20 años. Se trata de una isla en medio de un lago de 60 hectáreas, más o menos del tamaño de una ciudad medieval. Balohtra explica que el modelo medieval le ayudó en el diseño de una comunidad pequeña y muy bien articulada.
“Para mí”, dice el arquitecto, “el desarrollo sostenible implica algo más que el uso de energías alternativas, el cuidado del planeta, el ecosistema, naturaleza, ecología. Me interesa también la sustentabilidad cultural, social y económica”.
Las viviendas cuentan con paneles solares y aislamiento extra. Afuera hay aljibes para aprovechar el agua de lluvia. Una de las preocupaciones de Balohtra era que la mudanza a la Ciudad del Sol fuera fácil y a la vez inspirara pequeños cambios en el estilo de vida, útiles para ahorrar energía.
“Para mí, éste es un proyecto en el que no espero que la gente sea más consciente. El uso de maneras sustentables de diseño y generación de energía debería ser un hecho normal, pero nuestra manera de pensar hace algo extraordinario de lo que debería ser lo más habitual”.
Todos los que viven en el barrio están de acuerdo en que tiene algo especial, un ambiente afable, pero muchos admiten que llegaron a vivir en él por motivos económicos. Gini y su pareja, Ronald, están más que felices con su decisión de cambiarse a la Ciudad del Sol, hace un año.
“Esta casa es mucho más amplia que la que teníamos antes, dos veces más grande, pero tiene mucha luz y utilizamos menos energía. La electricidad prácticamente nos sale gratis”, dicen.
"Ver para creer"
Balohtra opina que Holanda ha perdido varias oportunidades de desarrollar proyectos parecidos porque quienes toman las decisiones “quieren ver antes de creer”. Ciudad del Sol es la prueba de que es posible combinar sostenibilidad y buena estética. Balohtra espera que sirva de ejemplo para otros pueblos y barrios.
“Muchos se preguntan cómo es posible que ésta sea la única Ciudad del Sol en Holanda en los últimos 20 años. La única en Europa, en el mundo. Es evidente que no hemos hecho las cosas bien, no hemos sabido ganarnos sus corazones”, dice el arquitecto. “Los holandeses son muy racionales, muy de ver para creer, y ahora ven y se sienten un poco avergonzados, y se preguntan por qué no se hizo antes. Creo que este proyecto generará otros, por su valor ecológico y porque es bonito”.





























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