Tras intensas deliberaciones con partidos opositores, el Gabinete dimisionario holandés ha llegado a un acuerdo sobre un paquete de recortes que cumpla con las normas presupuestarias europeas.
Por fin, el ministro holandés de finanzas, Jan Kees de Jager, habrá podido dormir una noche en paz. Después de un rápido y eficaz acuerdo entre varias fuerzas políticas, hoy podrá enviar a Bruselas el nuevo paquete de recortes fiscales que cumple con las estrictas normas presupuestarias europeas. Hace apenas dos días, tras la caída del Gabinete presidido por Mark Rutte, parecía que Holanda llegaría con las manos vacías a Bruselas.
Las principales medidas del acuerdo
- La edad de jubilación se aumentará el próximo año.
- Habrá más gastos deducibles del seguro médico.
- Aumentarán los impuestos para los ingresos más altos.
- Se congelan los salarios de los funcionarios públicos.
- Aumentará el IVA para bienes de lujo, del 19 al 21%.
- Aumentarán los impuestos al consumo de tabaco, bebidas alcohólicas y refrescos.
En el acuerdo no se contemplan recortes en la ayuda para el desarrollo, y se mantiene la norma del 0,7 por ciento del PIB.
Incumplimiento
Los países de la Unión Europea tienen plazo hasta el 30 de abril para demostrar a la Comisión Europea, el Gabinete comunitario, que tienen su presupuesto bajo control. Para Holanda y otros países rige la norma de un déficit de, como máximo, el 3 por ciento. Se trata de una dura obligación que Holanda se ha autoimpuesto para frenar la crisis en Europa. No obstante, hace algunos días el Gobierno minoritario del primer ministro Mark Rutte fracasó en su intento de acordar un nuevo paquete de recortes, como consecuencia de lo cual La Haya corría el riesgo de que se le impusiera una cuantiosa multa por incumplimiento de su compromiso.
La crisis se desató cuando, tras abandonar la mesa de negociaciones, el líder del Partido por la Libertad (PVV), el populista Geert Wilders, que apoyaba al Gabinete desde el Parlamento, forzó la caída del Ejecutivo. Pese a que el caos en La Haya era total, a una velocidad inusitada sucedió lo que casi nadie esperaba: tres partidos opositores decidieron entablar el diálogo con el Gobierno para estudiar a qué medidas de recorte concederían apoyo. La Izquierda Verde, la Unión Cristiana y los liberales del D66 negociaron intensamente con el ministro de Finanzas, Jan Kees de Jager. Seguidamente, el titular consultó con los partidos gobernantes, el liberal VVD y la Democracia Cristiana (CDA), instruyó a sus colaboradores para que realizaran los cómputos correspondientes y, para sorpresa de todos, el jueves Holanda contaba con un flamante nuevo acuerdo sobre recortes fiscales.
Wilders queda fuera de juego
“Lo que ha sucedido demuestra que Holanda no está paralizada por enfrentamientos políticos. Cuando la necesidad apremia, somos capaces de trabajar juntos”, declaró el ministro De Jager en el debate parlamentario en el que se aprobó el paquete de medidas.
Por su parte, Geert Wilders, que en el último año y medio puso su impronta en la agenda política del Gobierno, quedaba ahora fuera de juego. “Bruselas gobierna y dicta, y el ciudadano holandés paga; el ciudadano, ¡que reviente!”, protestó Wilders ante la Cámara Baja. El líder populista ha adelantado que, de cara a las elecciones anticipadas, el próximo 12 de septiembre, su programa de campaña se dirigirá especialmente contra Europa.
Los acontecimientos en La Haya causaron también un suspiro de alivio en Bruselas, pues causaba temor la posibilidad de que Holanda, que siempre ha cumplido sus compromisos, llegara con malas nuevas el 30 de abril, hecho que hubiera constituido un pésimo ejemplo para países más débiles como España, Irlanda y Grecia. El rápido acuerdo fue además una señal clara para la agencia de calificación crediticia Fitch, la cual, a comienzos de esta semana puso en duda la continuidad del status triple A para Holanda. Todo ello deja la sensación de que el país ha salido airoso de uno de sus peores momentos políticos de los últimos años.






















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