La organización Nederland Bekent Kleur, Holanda reconoce los colores, convocó a una concentración contra el racismo el pasado fin de semana en el centro de Ámsterdam. Miles de ciudadanos desafiaron al frío para asistir a la cita y unirse en un grito unánime contra la discriminación.
Desde hace unos años, el ambiente de convivencia y diversidad cultural que era signo de identidad de Holanda se está perdiendo. Hay quienes ponen fecha de inicio a ese deterioro: el 11 de septiembre de 2001. Los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York. Desde entonces, la comunidad musulmana que vive en Holanda se siente perseguida y estigmatizada.
En este contexto, y aprovechando la cercanía con el Día Internacional contra el Racismo que se celebra todos los 21 de marzo, la organización Nederland Bekent Kleur llamó a los holandeses a rechazar la discriminación y recuperar los sentimientos de multiculturalidad y solidaridad característicos de este país.
Geert Wilders, objetivo de las críticas
Anne van Schaik, portavoz de la organización Nederland Bekent Kleur, explicó a Radio Nederland que es necesario poner un freno a la discordia y a los discursos políticos que alimentan el enfrentamiento entre culturas o personas de diferentes creencias.
Inevitablemente, van Schaik hizo referencia al político de extrema derecha, Geert Wilders, quien ha azuzado los fantasmas del conflicto intercultural con sus declaraciones y su posición claramente contraria al Islam. Casi todos los presentes en la concentración portaban pancartas o cantaban lemas que tenían a Wilders como protagonista.
Geert Wilders, por su parte, ha desestimado el valor de la concentración del sábado, diciendo que apenas hubo asistencia y que se había convertido en una reunión de odio hacia su persona.
Pocas caras latinas
Con todo esto, no es raro que se vieran pocas caras latinas en la plaza del Dam el sábado. Pero muchos de los asistentes reconocieron que africanos y latinoamericanos sufren también de este clima de creciente discriminación. Manuel Abrantes, joven portugués que vive en Holanda, expresó a Radio Nederland su preocupación por los conflictos actuales, y aseguró que el origen de todo esto está en el carácter paternalista de Occidente, que se cree con legitimidad para decirle a otros países y a otras culturas cómo tienen que vivir y en qué tienen que creer.
La tensión dejó paso, aunque fuera por un día, a la fiesta y la alegría. El hecho de que cientos de personas decidieran unirse en este grito por la solidaridad y la convivencia pacífica, a pesar del frío y de ser el fin de semana de Pascua, es motivo de esperanza, una señal de que la diversidad que una vez caracterizó a Holanda, no se ha perdido. Al menos, no completamente.





























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