Holanda no ofrece a ciudadanos sin nacionalidad la protección a la que tienen derecho. Así lo constata el Alto Comisionado de las Naciones Unidas (ANUR) en un informe sobre los apátridas.
Debido a que, frecuentemente, Holanda no reconoce su situación, las personas sin nacionalidad no tienen acceso a asistencia médica ni pueden obtener una vivienda. Se trata de personas que carecen de pasaporte o de algún tipo de documento que dé constancia de su identidad. Y puesto que ningún país los reconoce como súbditos, no pueden ir a ningún sitio. Los apátridas no tienen derecho a asistencia sanitaria, no pueden apelar a ninguna embajada y son abandonados a su suerte.
Solicitud de asilo
Hassan pertenece a la tribu somalí de los Bajuni. En el 2007, llegó a Holanda huyendo de la guerra civil que asolaba su país. Su solicitud de asilo fue denegada porque que no podía demostrar que era ciudadano somalí. Seguidamente, fue conducido a las embajadas de Kenia y Tanzania, donde tampoco lo consideraron como ciudadano.
En el 2010, Hassan fue puesto en un avión en dirección a Somalia, mas no pudo entrar en su país ya que desconoce el idioma oficial y sólo domina la lengua de su tribu. De vuelta en Holanda, su destino sigue siendo incierto. Su vida en Holanda transcurre principalmente en el centro de solicitantes de asilo o en uno de detención.
Apátridas
Se calcula que, en todo el mundo, existen unos 12 millones de apátridas. Las estadísticas muestran que, a principios del 2010, más de 2.000 personas sin nacionalidad permanecían en Holanda, y, por tanto, deberían poseer un estatus especial. ACNUR recrimina a las autoridades holandesas por no seguir un procedimiento para determinar si alguien es o no apátrida, como consecuencia de lo cual muchas personas quedan despojadas de todo derecho. Al no ser reconocidas como solicitantes, se les deniega directamente su solicitud de asilo y se les confina en un centro de detención o se les condena a vagar en la ilegalidad.
“Es necesario implementar un procedimiento especial que permita establecer si una persona puede ser considerada como apátrida, ya que eso le otorga derechos especiales. Las mujeres somalíes, por ejemplo, no pueden trasmitir su nacionalidad a sus hijos, ya que esto es un privilegio del padre, quien, a menudo, está ausente”, explica René Bruin de ACNUR.
ACNUR
Bruin considera que las autoridades holandesas deben establecer con precisión el número de personas que se encuentran en esta situación en Holanda. Actualmente podrían ser muchas más de las 2.000 que recogen las estadísticas.



























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