Holanda invertirá más dinero en proyectos de aguas en países en desarrollo. Llama la atención en una época de fuertes recortes presupuestarios, pero La Haya otorga gran importancia a este punto prioritario en la ayuda al desarrollo: el uso sostenible del agua en la agricultura, deltas seguros, agua potable e instalaciones sanitarias seguras. En los próximos tres años el presupuesto para ello ha sido aumentado en 98 millones de euros hasta alcanzar un total de 254 millones.
Anteriormente había quedado establecido que Holanda reduciría a quince el número de países que recibe ayuda directa. También la cantidad de proyectos fue disminuida, Según el secretario de estado para Cooperación y Desarrollo holandés, Ben Knapen, ahora el foco está centrado especialmente en temas como la seguridad alimentaria y el agua, temas que también las Naciones Unidas ponen como centro de la atención en los llamados Objetivos del Milenio. En esos terrenos hay que hacer más, con más dinero, opina Knapen.
“Por una parte debemos ahorrar mucho, naturalmente, pero por otra, a través de seguir activos en menos países y en una gran variedad de sectores, se pueden encontrar los medios para concentrarse en esos terrenos.”
Ayuda empresarial
Según Knapen, para esto es necesaria la ayuda del sector empresarial. Alrededor de 150 millones de euros son invertidos en proyectos de agua de empresas, instituciones educacionales y organizaciones de ayuda al desarrollo. Pero eso tiene que ser compensado, considera el secretario de estado.
“Nosotros pedimos del sector privado dinero y conocimientos. Dinero para proyectos que son tan interesantes económicamente que resulta sensato invertir en ellos. En algunos en algunos casos, cuando los riesgos son demasiado grandes debido a la inseguridad del territorio, en un comienzo ayudar con garantías de pérdidas o alguno tipo de pequeño préstamo. Y además con conocimientos, por supuesto; con la experiencia que se lleva desde acá pero también la que se recoge a través de programas de intercambio. Tenemos diversos programas en los que intentamos aunar nuestros conocimientos.”
Con la creacón del Programa Joven Experto, Knapen quiere exportar y dar a conocer los conocimientos de Holanda en el terreno del agua. A través de ONGs, empresas o instituciones de educación, los jóvenes pueden reunir experiencia en países en desarrollo. Los primeros jóvenes expertos ya podrán entrar en acción posiblemente esta primavera.
Invertir sensatamente
Invertir en países en desarrollo es, especialmente en estos tiempos de crisis económica, riesgoso. Aunque es posible, según el presidente del Grupo de Tecnología de Aguas, Menno Holterman. Si se actúa juiciosamente. Como en el caso de Ghana, donde un proyecto de aguas está unido al desarrollo agrícola.
“Al comienzo del período de cosecha se compra semilla financiada por un banco holandés. Si la cosecha tiene éxito, se devuelve el dinero. ¿Cómo se consigue que la cosecha tenga éxito? A través de asegurarse de que el agua sea distribuida de forma adecuada y que siempre quede un pequeño excedente. Entonces las familias pueden utilizarla para cocinar y para otros usos. Es posible funcionar con la disponibilidad actual de dinero, y conseguir que no sea necesario tener que pedir más préstamos. Para ello una determinada zona tiene que contar, eso sí, con una tecnología de purificación de agua.”
Preocupaciones
El centro de la atención en el terreno empresarial le causa alguna preocupación a la directora de la organización para el desarrollo Both Ends, Danielle Hirsch. “Se trata de que el secretario de estado no pierda de vista el combate a la pobreza”, dice.
Y el gobierno holandés debe prestar atención a grupos locales, empresas medianas y pequeñas, ONGs y empresarios. Esto vale también para las autoridades de los países con los que se coopera.
“Los gobiernos centrales (en países en desarrollo) se dirigen principalmente a los donantes y a las instancias internacionales. Estos no involucran a las autoridades locales en las conversaciones. Además en una cantidad de países reina una gran desconfianza entre los gobernantes locales y los nacionales. Algo se podría conseguir si se lograra sentarlos a todos en una misma mesa, pero para eso las reglas del juego tienen que ser claras. Y el potencial de las iniciativas locales, los conocimientos y las ideas no lo hemos dado a conocer suficientemente. No es una cuestión de negocios.”
Interlocutores adecuados
Los últimos años el ministerio de Cooperación y Desarrollo parece no haber necesitado a los empresarios. El nuevo gabinete rompe con la tradición y busca el “negocio en lugar de ayuda”, según constata Menno Holterman. El deseo de cooperar con las autoridades y las embajadas locales ya existe, pero con respeto para cada uno y el foco centrado en quince años.





























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