El mundo científico holandés no desea saber cuánto cuesta la inmigración, concluye el investigador Jan van de Beek, de la Universidad de Ámsterdam. Muchos manifiestan su desacuerdo con su tesis.
"¿Es usted de extrema derecha?" Esta pregunta le fue formulada a Jan van de Beek por uno de sus colegas al término de la presentación y defensa de la tesis doctoral. Su investigación parece haber tocado un punto muy sensible, en vista de que repetidas veces se le ha acusado de ser un nazi o un fascista.
Políticamente correcto
¿Y qué fue lo que descubrió? Que a partir de los años 70 apenas se han investigado los costos y beneficios de la inmigración. Además, por orden del Gobierno tampoco se archivaron datos, por ejemplo sobre desempleo y subsidios de desempleo entre los inmigrantes. A partir de los años 80, esa falta se debió principalmente a un proceder que más tarde se dio en calificar como 'políticamente correcto'.
"En esa época se experimentó el crecimiento del Partido del Centro, partido de extrema derecha dirigido por Hans Janmaat. Eso despertó entre muchos holandeses los traumas de la Segunda guerra mundial. Las élites decidieron, por tanto, evitar todo lo que pudiera beneficiar a la extrema derecha. Hans Janmaat utilizaba a menudo argumentos económicos para atacar a los inmigrantes. De esa manera se creó un tabú respecto a la investigación sobre los costos de la inmigración."
Resultado revelador
En su tesis doctoral, Van de Beek evita el término 'políticamente correcto' y prefiere utilizar el académico 'moral reading' (interpretación moral): "Lo que en realidad ocurrió fue que los conocimientos científicos no se evaluaron de acuerdo a su veracidad, sino conforme al esperado efecto en el terreno social y político. Ese hecho es muy revelador, si tenemos en cuenta que la ciencia siempre pretende seguir solamente la verdad."
Agenda política
Van de Beek fue felicitado en repetidas ocasiones, durante la defensa de su tesis doctoral, por su independencia como investigador. Durante cuatro años, encontró todo tipo de oposición por parte del Facultad de Ciencias Sociales conocido como un 'Instituto izquierdista'. Pero, por otra parte, su investigación recibió duras críticas. "Usted critica lo políticamente correcto de sus colegas,” comentó Jan Willem Duivendak, catedrático de la facultad de sociología de la Universidad de Ámsterdam, "pero, ¿acaso su investigación no responde también a una determinada agenda política?"
Mercado laboral
Van de Beek no oculta el hecho de no ver con muy buenos ojos la inmigración de países pobres, los que, según él, poco aportan en Holanda. “En una economía del conocimiento como la nuestra, no tienes demasiado provecho de inmigrantes con poca educación.” De haberse investigado el asunto a fondo, probablemente hace mucho tiempo que hubiéramos llegado a la conclusión de que era necesario seleccionar los inmigrantes de acuerdo a su nivel de estudios. En comparación con otros países occidentales, se constata ahora que esos inmigrantes no tienen muchas posibilidades en el mercado laboral holandés."
Geert Wilders
No obstante, Van de Beek no desea que se le coloque en el campo del político populista Geert Wilders. "Con su llamado a deportar a millones de islamitas, Wilders socava el Estado de derecho en Holanda. Pero creo que haya una relación entre la tendencia de nuestras élites a no querer conceder atención a determinados asuntos, y el actual éxito político del partido de Wilders, el Partido por la Libertad (PVV). Investigar lo que cuesta la inmigración en Holanda podría servir para disminuir la tensión política en Holanda."
En el 2009, el líder del PVV, Geert Wilders, exigió al Gobierno una investigación sobre los costos y beneficios de la inmigración en Holanda. Sin embargo, el Gabinete se negó a ello. "Los inmigrantes extranjeros forman parte de nuestra sociedad," manifestó en su respuesta, el ministro holandés de Integración, Eberhard Van der Laan. "La presencia de estos extranjeros en nuestro país no se puede reducir a una simple suma y resta en euros." Wilders concluyó ante esto que "bien parece que el ciudadano no debe enterarse de lo que cuesta la inmigración en masa." Según él, la llegada a Holanda de inmigrantes de países no occidentales le ha costado al país mil millones de euros.





























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