Se trata de la apuesta internacional más importante del cine costarricense: ‘Del amor y otros demonios’ llega este fin de semana a las pantallas del país centroamericano.
Seis años después de haber iniciado el proyecto, y de la mano de la cineasta costarricense Hilda Hidalgo, ‘Del amor y otros demonios’, novela del escritor Gabriel García Márquez, es finalmente adaptada al celuloide.
El largometraje es la ópera prima de una cineasta cuya obra se ha centrado en la producción de documentales, pero esta vez fue seducida por una poderosa historia de amor que trasciende las edades, los tiempos y los hemisferios.
Filmada en Cartagena de Indias, la adaptación de la novela del García Márquez está ambientada en el siglo XVIII y relata la historia de amor prohibido entre Sierva María, una niña de la aristocracia colonial condenada por la Iglesia Católica, y Cayetano, un sacerdote encargado de salvar su alma.
Hildalgo escogió el ángulo de Sierva María, la niña de trece años, para narrar una compleja historia de amor cargada del realismo mágico de García Márquez. "Fue uno de los aspectos más complejos de la película," reconoce a Radio Nederland Hilda Hidalgo, quien ahora prepara el lanzamiento internacional de esta producción.
Pregunta: ¿Por qué quiso apostar por Del amor y otros demonios?
Respuesta: Esta novela trata un tema que siempre me ha obsesionado: la capacidad del ser humano de amar, a pesar de los obstáculos, creencias o edades de por medio. Es el tema del amor prohibido y del amor místico, algo que incluso puede trascender la muerte, algo que siempre me ha movido. En un taller de guión con Gabriel García Márquez, le comenté que ‘Del amor y otros demonios’ era una de sus novelas más cinematográficas. Cuando la leí, en 1994, podía ver una película en la cabeza. Me sentí fuertemente atraída por esa historia de amor subversivo y místico a la vez. Capaz de trascender edades y creencias e inclusive la muerte. Incluso le pregunté por qué nunca había sido llevada al cine. Me respondió que, efectivamente, la había escrito utilizando la dramaturgia del guión, o jugando con eso. Me preguntó si no me gustaría llevarla al cine, y se hizo un silencio en el taller. Seis años después la obra está terminada.
P: ¿Este amor prohibido que usted menciona es el elemento que queda en Usted a la hora de leer el libro y llevarlo a la pantalla grande?
R: Así es. Mis trabajos anteriores son cortometrajes y documentales. Del amor y otros demonios es mi ópera prima. Pero veo en toda mi producción también la presencia de ese amor prohibido. Incluso fue el mayor reto a la hora de trabajar este guión y adaptación, encontrar ese justo medio de la relación entre una niña de trece años, blanca pero criada por esclavos negros, y un cura maduro. Seres de edades y creencias distintas que, a pesar de eso, logran encontrarse.
P: ¿Qué hace que Del amor y otros demonios sea desde su punto de vista, la novela más cinematográfica de Gabriel García Márquez?
R: No me atrevo a decir que sea la más cinematográfica de sus novelas, sin embargo es cierto que cuando la leí le sentí una cualidad distinta, en el sentido que el recurso literario no tiene el mismo peso que encuentras en obras de García Márquez. Hay un peso que se inclina hacia los diálogos, las acciones, imágenes, características más de un guión de cine. En ‘Del amor y otros demonios’, el recurso literario queda supedidato a un elemento más de diálogo y visual.
P: ¿Cuán complejo es este punto como directora o realizadora de un film de García Márquez: el desafío de dejar un sello original en una obra ya de por sí genial?
R: Nunca me pasó por la mente que mi ópera prima fuera una adaptación de un libro de Gabriel García Márquez. Pero nace de una casualidad causal. Es probable la única de sus novelas que yo me hubiese atrevido a adaptar, porque me siento cercana a esa historia. Lo primero que ocurre es que uno elige un punto de vista para contar la narración, y yo elegí contarla desde el punto de vista de Sierva María, la niña de trece años que vive en la Cartagena en tiempos de la Colonia, y que se encuentra en el despertar de su adolescencia y sexualidad. Quiere saber a qué saben los besos, es su universo. A través de esa mirada fui releyendo la novela. Quería concentrarme en el encuentro de estos dos seres que son Cayetano y Sierva María.
P: ¿Son el lento avance de la historia y el particular planteamiento de la narración producto de la mirada que usted quiere plasmar como realizadora?
R: Una cosa que ocurrió muy temprano fue la decisión de no poner el énfasis en la anécdota como tal, pero quería introducirme en la subjetividad de los personajes. Quería profundizar en los miedos y deseos que son tan difíciles de admitir la mayoría de las veces. Buscaba una cierta mirada íntima, y esto se refleja en las imágenes que componen la película.
P: ¿Qué lugar llega a ocupar esta película en la producción cinematográfica costarricense?
R: Costa Rica es un país donde hay una actividad audiovisual floreciente. Está en un momento de ebullición. Un dato: se han realizado más largometrajes en los diez años que llevamos del siglo XXI que en todo el siglo XX. Y se cuentan con los dedos de las manos. Apenas estamos desarrollando una identidad propia, una imagen nuestra. Un país que no tiene imágenes propias es un país invisible. Mi deseo de hacer cine nace de eso: como espectadora quiero ver-nos. Que nuestras pantallas se llenen también con nuestras historias. ‘Del amor y otros demonios’ es el inicio de un proceso más largo.
P: ¿Abre esta película la puerta a otras adaptaciones cinematográficas?
R: No lo sé. Todos mis trabajos son historias originales. No me gustan las adaptaciones. Es irónico, lo sé, pero ahora empecé a trabajar en un guión que transcurre en la Costa Rica actual, una historia original.
P: Seis años trabajando en esta producción. ¿Qué ha dejado Usted como realizadora de ‘Del amor y otros demonios’?
R: Ha sido un camino apasionado y sacrificado. El cine en general es un arte difícil. Tuvimos que sortear obstáculos inmensos a la hora de llevar a cabo esta película, pero del mismo tamaño fueron también las puertas que se abrieron. Una de las cosas que me quedan es el trabajo con un equipo de profesionales, nuevos amigos para la vida.





























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