A pesar de las críticas que han aparecido en los últimos días, las organizaciones que trabajan en Haití defienden la labor que realizan para reconstruir el país.
Hace unos días se cumplieron seis meses desde que un terremoto de 7.0 de magnitud en la escala de Richter sacudiera Haití y asolara el país, especialmente su capital, Puerto Príncipe. Con motivo de la fecha, se hicieron públicos varios informes en los que se denunciaba que la ayuda prometida por los donantes no llegaba al país caribeño. Entre ellos, destacó un informe del secretario general de las Naciones Unidas, Ban ki-Moon, en el que se decía que sólo ha llegado el 2% de la ayuda prometida.
Sin embargo, las organizaciones que trabajan en el terreno aseguran que se está avanzando en la reconstrucción del país y que la ayuda que ha llegado hasta ahora ha sido efectiva.
En el camino correcto
Una de estas organizaciones es Acción contra el Hambre, cuyos equipos se han volcado en dar respuesta a las necesidades básicas de las personas afectadas directa e indirectamente por el terremoto mediante el abastecimiento de agua potable y la distribución de alimentos y de productos de higiene. Quizá la mejora de la situación no ha sido tan visible y rápida como se esperaba, pero la ausencia de epidemias o crisis nutricionales se consolida, dicen los representantes de la organización no gubernamental.
Helena Valencia, coordinadora de seguridad alimentaria de Acción contra el Hambre, explica a Radio Nederland que la organización ha dado prioridad a cubrir las necesidades más básicas, como son el acceso al agua y el saneamiento para evitar enfermedades. En este sentido, se han instalado 1.000 letrinas en diferentes campos de la ciudad.
La nutrición y la atención psicosocial son dos elementos también importantes y se ha prestado especial atención a los niños de hasta 5 años y a madres embarazadas y lactantes mediante la distribución de productos alimenticios específicos. Todas estas actividades están integradas bajo un enfoque comunitario para desarrollar una relación de confianza con la población y orientar a los más vulnerables.
Proyectos a largo plazo
En cuanto al escaso porcentaje de ayuda que llega, los trabajadores humanitarios en el terreno ofrecen una cara más positiva y sostienen que Puerto Príncipe está recuperando, poco a poco, su ritmo de vida. Helena Valencia señala que en el caso del compromiso de las donaciones, estas están llegando regularmente. Acción contra el Hambre se fijó un presupuesto de 17 millones de euros para atender las necesidades del 2010; hasta ahora, ha gastado 6 de esos 17 millones y cuenta con un dinero que ya ha sido recaudado. Lo que importa, subraya la coordinadora de seguridad alimentaria de la organización, no es tanto la cantidad de dinero, sino la manera en que se entrega la ayuda, cómo se utiliza, o cómo se reparte.
El balance que realiza la organización hasta el momento es que la ayuda ha sido eficaz, ya que se han evitado epidemias y crisis nutricionales graves. Según estudios desarrollados por Acción contra el Hambre, no ha habido aumento de la malnutrición aguda en comparación con los datos de antes del seísmo. Helena Valencia reconoce que la ayuda provisional lo que hace es atender a la población en el momento de la emergencia y recuerda que esa no es la solución a largo plazo para un país como Haití con tantas dificultades previas al terremoto. “Toca al gobierno de Haití el tomar la iniciativa y establecer cómo quiere que sea su plan de reconstrucción”, dice.
Vivienda como elemento esencial
La agencia estadounidense de ayuda, USAid, defiende también el trabajo que se está desarrollando para la reconstrucción de Haití. El coordinador de USAid en Haití, Paul Weisenfeld, dijo que una de las prioridades actuales es mejorar el acceso a la vivienda como elemento esencial para ayudar a los haitianos a rehacer sus vidas. La comunidad internacional, incluyendo Estados Unidos, ha proporcionado alrededor de 5.000 casas. Una evaluación técnica de alrededor de 170.000 casas y edificios de Puerto Príncipe reveló que el 46 por ciento eran habitables, “lo cual fue una sorpresa agradable”, subrayó Weisenfeld.
Aún así, queda mucho por hacer para resolver la cuestión de la vivienda. Familias enteras están viviendo bajo tiendas de campañas, en una situación muy precaria. Además, cabe recordar que empieza el período de lluvias y ciclones, con lo cual las condiciones de vida de estas personas pueden empeorar aún más.
Helena Valencia destaca la solidaridad y la fuerza de voluntad por seguir adelante que están demostrando los haitianos. Le conmueve el ánimo y la fuerza que tienen para seguir organizándose y para intentar buscar medios de vida mejores para ellos y sus familias. En labores de monitoreo y seguimiento de la ayuda, la organización ha podido comprobar que la gente comparte lo poco que recibe de las ONGs con familiares u otros afectados. “Esto pone de relieve el alto valor de solidaridad entre los mismos haitianos que están sufriendo”, concluye.





























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