Un grupo de 28 países y organizaciones multilaterales aprobó esta semana un paquete de ayuda de 324 millones de dólares para Haití, país especialmente afectado por la crisis económica y por la temporada de huracanes que sufrió el año pasado.
Escuche la entrevista a *Olga Regueira
La primera ministra de Haití, Michele Pierre-Louis manifestó ayer su satisfacción por el compromiso adquirido por la comunidad internacional para aportar una ayuda extra a Haití durante los dos próximos años.
Pierre-Louis aseguró que la cifra de 324 millones de dólares acordada por los países e instituciones donantes es superior a la esperada. Estados Unidos prometió aportar 57 millones de dólares y Francia, cerca de 30 millones de euros (casi 40 millones de dólares) para 2009.
"El presidente René Preval y yo hemos dicho que Haití está en un momento trascendental, quizás crítico. Hay que actuar rápido", dijo la primera ministra haitiana durante la conferencia de donantes, que se celebró en Washington, Estados Unidos, el pasado martes.
Pobreza y miseria
Haití sigue siendo el país más pobre de América Latina. Esta no es la primera conferencia de donantes en la que se discute cuál es la mejor manera de ayudar al país a salir del estancamiento en el que se encuentra, y muy probablemente no será la última. Tampoco sería la primera vez que los donantes no cumplen con los acuerdos alcanzados, y el pueblo haitiano se queda a la espera de la ayuda prometida, lo que hace que este tipo de iniciativas se reciba con cierto escepticismo en algunos sectores.
Olga Regueira, de la Fundación Entreculturas, dice a Radio Nederland que ella ha recibido la noticia "con un poquito de alegría, con esperanza, con muchísima desconfianza, y ello lo que produce es tener muchísima precaución". Regueira explica que el hecho de que la comunidad internacional demuestre ser consciente y conocer la situación en la que vive Haití le causa esa alegría y esperanza que menciona. No obstante, Regueira desconfía de la actitud del gobierno haitiano, que ralentiza todas las gestiones administrativas, y de la comunidad internacional, que a menudo no ha cumplido con sus compromisos.
"Lo que tenemos que hacer la población civil", dice Regueira, "es exigirle el cumplimiento de esos compromisos. Creo que nos toca un papel bastante importante de no parar en la acción".
Experiencia propia
Desde fuera se tiene la percepción de que Haití goza de cierta estabilidad política desde hace dos años. El país tuvo un crecimiento económico del 3,5% en el 2007, pero en el 2008 sufrió importantes pérdidas a causa de la temporada de huracanes y de la subida de precios. Además, según datos dados a conocer en la conferencia de donantes, el 70% de la población haitiana se encuentra actualmente desempleada.
Si bien las cifras pueden ofrecer una imagen de la situación en que se encuentra un país, las experiencias personales que se viven en él son a menudo más representativas y contundentes que la frialdad de los números. Es el caso de Olga Regueira, quien vivió dos años en Puerto Príncipe, donde trabajó como voluntaria en una ONG local para el desarrollo entre marzo del 2007 y febrero de este año.
Regueira señala que durante esos dos años, no observó cambios o mejoras estructurales en el país. Por el contrario, Regueira observó que la brecha entre el pequeño grupo de privilegiados, la clase alta, y la población normal y corriente no hizo más que agrandarse.
Haití cuenta con una población de unos 8 millones de habitantes, y la capital, Puerto Príncipe, experimenta una migración interna muy alta, con una población que aumenta cada día. No hay cifras exactas, pero se calcula que en Puerto Príncipe viven entre 2,5 y 3 millones de personas: de esa población, el 80% vive con menos de un dólar al día.
"Esto todo se traduce en que no existe de verdad una mejora en la población más vulnerable de Haití. Sí es cierto que son los primeros años en los que se vive una estabilidad política, todo muy influenciado por la presencia de MINUSTAH, que son los cascos azules de las Naciones Unidas, pero realmente la población pobre no ha cambiado en absoluto", asegura Regueira.
Cómo ve la población la ayuda internacional
Cabe preguntarse de qué manera recibe la población haitiana, la ayuda o el esfuerzo que se hace desde el exterior para evitar que el país termine por colapsar. Olga Regueira, de la Fundación Entreculturas, asegura que se ha encontrado con muy diversas reacciones entre la gente común. Regueira distingue entre dos tipos de ayudas. Por un lado está la ayuda a gran escala, que procede de los organismos internacionales, principalmente las Naciones Unidas y sus distintas agencias; por otra parte, está la ayuda a pequeña escala que es la que aportan las organizaciones no gubernamentales, unas más grandes que otras.
"Me he encontrado gente que te agradece inmensamente que les ayudes, que lo valoran, que lo conservan, que lo guardan como un tesoro muy preciado y que además eso es aprovechado, y me he encontrado con población que lo que hace es exigirte, porque piensan que son tan vulnerables por culpa de la comunidad extranjera", dice Regueira.
*Olga Regueira trabaja en el Área de Sensibilización de la Fundación Entreculturas.





























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