Justo un mes después del terromoto, aún más de un millón doscientas mil personas viven en tiendas de acampada provisionales.
El hacinamiento de las personas, junto con la falta de facilidades higiénicas y medicinas puede provocar un aumento de enfermedades, sobre todo respiratorias, y muertes. Según la Cruz Roja en Haití, el principal problema para construir nuevas viviendas es la falta de tierras disponibles. Si Puerto Príncipe estaba ya saturado antes del terremoto, ahora quedan grandes extensiones inhabitables. Las autoridades quieren reubicar a los damnificados fuera de la capital, pero los campamentos prefieren quedarse, pues han conseguido organizarse y el comercio y la vida normal empieza a regresar a los barrios.
Por otro lado, el próximo mes comienza la época de lluvias en Haití, lo que dificultará aún más la situación para los haitianos que perdieron sus hogares.
Ya han caído las primeras lluvias y la población busca desesperadamente cobijo, temerosa también por la época de los huracanes, que comienza en junio.
En Champs de Mars, un barrio de Puerto Príncipe, cientos de haitianos se han manifestado para pedir carpas y tiendas de campaña y para protestar contra la venta especulativa de plástico para protegerse.
Ante la situación, la ONU y el gobierno haitiano de René Preval han pedido a la comunidad internacional el envío de tiendas. Actualmente, se dispone de 10.000 carpas y, según fuentes gubernamentales, se esperan recibir 50.000.

























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