Las elecciones parciales al Senado que se celebraron este domingo en Haití despertaron poco interés en la población, pero son un intento de poner fin al bloqueo parlamentario que vive el país.
Haití continúa trabajando en su proceso de democratización, afianzamiento de la seguridad y lucha contra la pobreza. El pasado domingo se celebró en el país la segunda vuelta de las elecciones parciales al Senado con las que se quiere poner fin a la situación de bloqueo institucional en que se encuentra el Parlamento haitiano. El presidente del país, René Préval, desea impulsar una reforma constitucional para lo cual necesita una Cámara legislativa en pleno funcionamiento.
Tanto el Consejo Electoral Provisional de Haití, CEP, como la Organización de las Naciones Unidas calificaron de "éxito" la jornada electoral, a pesar de la baja participación y los actos de violencia que causaron al menos un muerto y varios heridos.
"La jornada electoral fue un éxito, los resultados del escrutinio se darán a conocer en los próximos días", dijo el director general del CEP, Pierre-Louis Aupont. Además, Aupont afirmó que la participación había sido "eventualmente superior a la de la primera vuelta", cuando votó el 11% del electorado.
Protestas estudiantiles
Los comicios del domingo se desarrollaron en un contexto de protesta social que se originó hace unas semanas a raíz del descontento de un grupo de estudiantes de Medicina que hacen su residencia en el hospital de la Universidad del Estado. El gobierno de Haití había prometido pagar a estos estudiantes pero, después de 4 ó 5 meses, no ha cumplido su promesa. Los estudiantes han organizado marchas de protesta y las movilizaciones se han extendido a otros sectores sociales.
Madalena Moita, investigadora de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior, FRIDE, considera que, al igual que sucediera el año pasado con las protestas por la crisis de los alimentos, las movilizaciones de estos días están siendo aprovechadas o manipuladas por parte de algunas facciones políticas.
Papel de la MINUSTAH
Uno de los reclamos de los manifestantes es la retirada del país de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití, MINUSTAH, que se ve como un problema para la soberanía del país.
Madalena Moita reconoce que los haitianos cuestionan el rol que la MINUSTAH juega en el país, pero opina que, en este sentido, también existe manipulación por parte de algunos sectores. Moita cita como ejemplo el hecho de que, en un principio, se acusara a la MINUSTAH de causar la muerte del manifestante partidario del ex presidente Jean Bertrand Aristide, algo que fue desmentido por las pruebas posteriores.
La investigadora de FRIDE dice a Radio Nederland que la MINUSTAH ha permitido logros importantes en cuanto a la seguridad del país, como más presencia policial y la instalación de puntos de control nocturnos, pero lamenta que esos logros sigan sin estar acompañados de una serie de reformas pendientes. Según Moita, el eje prioritario de la seguridad y la justicia se ha centrado en la formación de la policía nacional haitiana pero no ha sido acompañada de una reforma más amplia del sistema judicial y penitenciario. “La ausencia de reformas estructurales favorece el emerger de las protestas populares”, dice la investigadora portuguesa.
Fatiga internacional
Haití sigue siendo el país más pobre de la región de América Latina y el Caribe. Los donantes internacionales han aprobado distintas partidas económicas para impulsar el desarrollo del país pero, hasta ahora, el resultado no es claro.
Los bloqueos institucionales y la persistencia de la corrupción paralizan el crecimiento. Madalena Moita opina que falta una estrategia política más amplia para el futuro de Haití y percibe cierta fatiga por parte de los donantes.
En este contexto, una comisión bipartidista de los Estados Unidos acaba de visitar Haití para avanzar en una iniciativa de protección migratoria temporal para haitianos en EE.UU. El grupo de legisladores estadounidenses, formado por cinco congresistas demócratas y republicanos, se reunió en Haití con el presidente René Préval, con autoridades y legisladores, con quienes se acordó impulsar la aprobación de dicho plan migratorio, aunque la medida debe ser decidida por la Casa Blanca.
Según cifras de la Oficina de Inmigración Estadounidense, cerca de 30.000 haitianos aguardan en los Estados Unidos su posible deportación, y cientos de ellos están retenidos en centros de detención de inmigrantes. Una declaración de protección migratoria temporal impediría las deportaciones de haitianos indocumentados.
*Madalena Moita es investigadora de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior, FRIDE.





























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