Cuando los nazis invadieron Holanda, en 1940, Bloeme tenía casi 14 años, Rita no había cumplido los 4, Jack tenía 3, Lies 9 y Sieny tenía 16. Eran judíos. Por eso tenían que esconderse, frecuentemente en casas de desconocidos y pocas veces junto con sus padres, hermanas o hermanos. Los niños que vivieron ocultos durante la guerra hablan con niños de hoy.
Los niños preguntan
- Usted era muy joven cuando comenzó la guerra ¿Entendió por qué debió ocultarse?
- No lo entendí, pero había que hacer lo que te decían, porque tú sabías que no había seguridad.
- ¿Pensó en algún momento que todo podía salir mal?
- ¡Sí! Constantemente pensaba: ahora va a fallar. Los nazis practicaron muchos allanamientos en nuestra casa. Yo he tenido mucha suerte para llegar hasta aquí y poder contártelo.
- ¿Cómo fue el contacto con sus hermanos y hermanas después de la guerra? Ustedes dejaron de verse durante mucho tiempo.
- Tuvimos que acostumbrarnos a estar entre nosotros. Mi hermano menor tenía seis semanas cuando nos separaron, así que a ese pequeñito yo no lo conocía para nada. Completamente bien no fue nunca, pero fue mejorando.
- Usted tuvo que usar otro apellido, porque emplear su apellido judío era muy peligroso. ¿Fue difícil hacer eso?
- En una semana logré olvidar mi apellido. Para ello, de camino a mi dirección clandestina, recibí un entrenamiento. Hay aprendí una cosa: que no debía mentir nunca más.
- ¿Ha guardado alguna cosa de la guerra?
- Aún conservo mi Estrella de David, fotos… No mucho más que eso, solo recuerdos desagradables. Las cicatrices interiores. esas no se ven, pero siempre están.
Un alumno dice que tiene respeto por todos los que vivieron escondidos. Sus compañeros de clase del colegio Prins Willem-Alexander en Amstelveen – de edades entre los 11 y 12 años - están impresionados. Tienen una pregunta para cada uno de estos supervivientes de la Segunda Guerra Mundial.
El proyecto es una iniciativa del cineasta Marcel Prins (48), cuya madre sobrevivió la guerra viviendo escondida. “Inicié un documental sobre la vida de mi madre en su escondite. Yo conocía la historia pero, si entrevista a tu madre, le haces preguntas diferentes”.
Cuando después de la guerra los padres de la madre de Prins vinieron a buscarla, ella quería quedarse con la familia adoptiva. “Esto fue lo que más me conmovió y me puso a pensar”. Por eso Prins decidió hablar con más niños judíos sobre sus vivencias. (*)
“Aún hay gente que puede contar sus experiencias. La generación más joven no ha recibido tanta información sobre la guerra como la nuestra, que fue la primera generación después de la Segunda Guerra Mundial. No existe tanto material para los niños de ahora”.
En el Museo Histórico Judío los niños hablan con ellos. Se muestran muy impresionados y siguen haciendo preguntas. “Sé lo que han vivido”, dice una niña. “Está muy bien que estemos aquí, que ellos hablen con nosotros y compartan sus sentimientos con nosotros”.
Los sobrevivientes, de muy avanzada edad, se muestran muy contentos de poder compartir sus experiencias. Harry Cohen y su esposa Sieny lo hacen con frecuencia. “Ya nos hemos acostumbrado pero, aún así, cada vez que llegamos a casa estamos emocionados”.
“No se debe olvidar jamás. Aunque no tenga la ilusión de que nunca más ocurrirá”, dice Bloeme Evers-Emden mientras muestra los números que los nazis le marcaron con un hierro candente, como a todos los prisioneros. “Mientras que viva esta generación, podemos mostrar los números en nuestros brazos”.
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(*) En la siguiente dirección de internet (http://www.hiddenlikeannefrank.com/#/kaart ) están los testimonios de las personas que han vivido ocultas. Hay un video en holandés con subtítulos en inglés con sus declaraciones y un mapa con los lugares donde se ocultaron.






















extraordinaria pagina estoy trabajando en un guion cinematografico y una parte de la historia se desarrolla durante 1942 en la ciudad de Echt Holanda y sus trabajos me son de gran utilidad.
muchas gracias
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