Hace cinco años, el 2 de febrero del 2002, el príncipe heredero al trono de Holanda, Guillermo Alejandro, se casó con la argentina Máxima Zorreguieta. Gracias al matrimonio, Máxima se convirtió en princesa y Guillermo Alejandro logró mejorar su imagen. El próximo mes de abril la pareja espera su tercer bebe.
Las lágrimas de Máxima durante la ceremonia conmovieron a todo el mundo. El director de la televisión nacional holandesa estaba más que satisfecho con las imágenes, al igual que el entonces primer ministro, Wim Kok. En parte gracias a esas lagrimas, los holandeses se reconciliaron con el matrimonio del príncipe heredero quien, en un principio, había puesto en peligro la monarquía holandesa, con su decisión de casarse con la argentina Máxima, hija de Jorge Zorreguieta, ex ministro de Agricultura de la junta militar de Jorge Rafael Videla (de 1976 hasta 1981). El tema era controvertido en Holanda, país que se considera un modelo en materia de respeto por los derechos humanos. Sin embargo, el entonces primer ministro, Wim Kok, se percató oportunamente de la delicadeza del tema, y ordenó una investigación hacia el pasado de Jorge Zorreguieta. A raíz de ese estudio, el jefe del Gobierno holandés decidió que el padre de Máxima no debía estar presente en la boda de su hija.
Cinco años después, ningún holandés cuestiona la elección del príncipe. Todo lo contrario, se considera a Máxima como la salvadora de la Casa Real de Holanda. No solamente porque, en cinco años, ha dado a luz a dos herederas al trono, sino también, y sobre todo, porque se muestra una digna futura Reina, un ejemplo para los holandeses, también para aquellos de ascendencia extranjera, pues se ha sabido adaptar rápidamente a la sociedad holandesa.
Máxima señala que, a fin de cuentas, todo depende de uno mismo, de la energía y de la fuerza de voluntad para integrarse. Ella ha aprovechado esta oportunidad y se siente a gusto en Holanda y participa plenamente en la vida holandesa. El matrimonio con Máxima ofreció a Guillermo Alejandro la oportunidad de deshacerse de la imagen de príncipe libertino con limitadas capacidades intelectuales.
Sin embargo, ya antes de su matrimonio, Guillermo Alejandro se dedicaba a temas más serios, como la gestión del agua, un asunto de importancia para Holanda, si se tiene en cuenta que la mayor parte del país está situada por debajo del nivel del mar. Sin embargo, parece que sólo después de su matrimonio con Máxima, la población se percató de dicha relevancia, y ahora en medios políticos se toma en serio su opinión, por ejemplo, sobre la insuficiente protección de las costas holandesas.
Guillermo Alejandro ha ganado prestigio con la mujer ideal como futura Reina a su lado, quien, en el momento oportuno, muestra interés, cordialidad y elegancia. Mediante su matrimonio con Máxima Zorreguieta, Guillermo Alejandro ha fortalecido la monarquía holandesa. En el país vecino, los belgas contemplan con envidia cómo Máxima logró darle un nuevo impulso a este anticuado instituto. El paso hacia la corona es sólo cuestión de tiempo. El rey Guillermo IV ya está preparado y su pueblo también.





























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