El ex militar golpista declara hoy ante la justicia guatemalteca luego de perder su inmunidad parlamentaria. Las víctimas esperan que se le dicte orden de arresto por el delito de genocidio.
Una juez guatemalteca llamó a declarar al ex militar Efraín Ríos Montt en el marco de la investigación que se sigue por el genocidio cometido durante los más cruentos años de la guerra civil de Guatemala. Esto sucede a pocos días de que el ex dictador se presentara voluntariamente ante la justicia de su país y como consecuencia de la pérdida de su curul en el parlamento y de la consecuente inmunidad, hecho que lo mantuvo alejado de los tribunales de su país por dos décadas.
Ríos Montt acude en calidad de colaborador y no de acusado. No obstante, las organizaciones de las víctimas presentarán toda la documentación que prueba su responsabilidad penal, como máximo jefe político y militar, de los miles de delitos de lesa humanidad cometidos a principios de la década de los 80 contra las comunidades indígenas del llamado Triángulo Ixil. Se calcula que en los departamentos de Quiché, Huehuetenango y Petén se perpetraron un sinnúmero de masacres en las que murieron más de 3 mil indígenas mayas. Esta sería la primera vez que se juzgue a alguien por el delito de genocidio en América Latina.
La colaboración y la edad como atenuantes
Los demandantes confían en que el Tribunal que atiende el caso, luego de conocer el material probatorio, ordene la detención inmediata de Efraín Ríos Montt. Aunque son conscientes, como le dijo a Radio Nederland el director del Grupo de Apoyo Mutuo, Mario Polanco, que el solo hecho de que se presente voluntariamente constituye un atenuante en el caso de que la juez decida procesarlo.
Ríos Montt, con su presentación voluntaria, le hizo un guiño a la justicia y a la sociedad guatemalteca de su voluntad de colaboración. Pero, la gran pregunta es: ¿Hasta dónde estará dispuesto a colaborar el ex dictador? Para Mario Polanco “Cualquier cosa puede ocurrir. Recordemos que en la victoria, todos se sienten amigos y colaboradores entre sí, pero cuando se presenta la oportunidad de ser castigados, se inician las traiciones entre ellos. Todo dependerá de cómo se manejan las relaciones de amistad entre Ríos Mont y otros generales”. Lo que sí resalta Polanco es que “Si el ex militar decide contar lo que sabe, podría colaborar muchísimo para hacer justicia en el caso del genocidio ocurrido en Guatemala”.
Otro atenuante podría ser la edad del ex militar, 89 años. La defensa, tal como ha ocurrido en otros casos de juzgamiento de crímenes de lesa humanidad, dentro y fuera de Guatemala, podría alegar razones médicas y humanitarias. En ese sentido, es importante señalar que actuablemente existe una fuerte presión para que se apruebe en el congreso guatemalteco una ley que reformaría el código penal, que permitiría a los reos de más de 80 años condenados por todo tipo de delitos, tener la casa por cárcel.
Un caso que divide al país
La comparecencia de Efraín Ríos Montt se da, por coincidencia, en un momento en el que en Guatemala acaba de asumir un general en retiro como nuevo presidente. Otto Pérez Molina respaldó en su momento el golpe de estado del ministro de Defensa, Oscar Mejía, contra el autoproclamado Presidente de la República, el entonces General Ríos Montt. Su promesa de gobernar al país con mano dura para combatir una violencia desbordada, ha generado enormes expectativas entre la población. Incluso en las regiones en donde se cometió el genocidio.
Para el analista y signatario de los Acuerdos de Paz, Gustavo Porras, éste y otros procesos contra militares están dividiendo al país “Se ha destapado esta conflictividad en la cual también ex militares han demandado a ex militantes del movimiento revolucionario por los hechos ocurridos durante el enfrentamiento armado como protesta por los juicios que se llevan a cabo contra militares”. Hay que tener en cuenta, dice Porras, “Que el tema de hacer justicia a los violadores de los derechos humanos durante la guerra, es un tema que para la mayoría de los guatemaltecos, muchos de ellos nacidos luego de terminada la guerra, confunde y genera una conflictividad que esperamos que no vulnere la cohesión social que necesita nuestro país en las actuales circunstancias”.
Según el analista, existen muchas personas en Guatemala que esperan que se pueda seguir un proceso como el aplicado en Sudáfrica, de Verdad y Perdón, para lograr el mandato de reconciliación entre los guatemaltecos estipulado en los Acuerdos de Paz. Un procedimiento que podría significar eventualmente un perdón para Ríos Montt. Un hecho que sólo podría darse, apunta Porras, luego de un consenso social y respetando el estado de derecho.

























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