Todos los comentarios alrededor de la captura con fines de extradición del ex presidente Alfonso Portillo coinciden en que fortalece la lucha contra la impunidad en Guatemala.
El 98 % de los casos de corrupción en el país centroamericano se encuentran sin resolver. El ex mandatario Alfonso Portillo es requerido por los Estados Unidos por los delitos de desvío y lavado de fondos públicos, y en Guatemala por un desfalco de cuatro millones de dólares al ministerio de Defensa. La captura de Portillo en la noche del martes en la localidad de Izabal, sorprendió gratamente tanto al Presidente Álvaro Colom, pasando por las organizaciones de derechos humanos, como a las autoridades norteamericanas.
Portillo regresó a Guatemala en el 2008, luego de un exilio de cuatro años en México. Una vez en el país, el ex mandatario había logrado mantenerse en libertad gracias al pago de una fianza. Ahora los jueces guatemaltecos deben recibir documentos probatorios de sus homólogos estadounidenses para finalmente autorizar su extradición. El Director de la organización humanitaria de Apoyo Mutuo, Mario Polanco, no duda que se oirán voces dentro de Guatemala que, argumentando un falso nacionalismo, rechacen el envío del ex presidente Portillo a la Justicia estadounidense. Pero Polanco es claro al afirmar que dada la fragilidad del sistema penitenciario guatemalteco, en donde cualquiera puede escapar en cualquier momento y a la influencia que podría ejercer Portillo en su lugar de reclusión, lo conveniente es extraditarlo a la mayor brevedad.
Precedente histórico y disuasivo
La captura y posible extradición del ex presidente Alfonso Portillo que gobernó a Guatemala del 2000 al 2004 ha despertado enormes expectativas entre quienes trabajan por acabar con el flagelo de la impunidad en uno de los países más corruptos de América Latina. Sin embargo, aún se trata de un hecho aislado. Esta decisión de hacer justicia a pesar del peso que pueda tener el sindicado en cuestión, debe convertirse en una constante si Guatemala quiere salir de la total impunidad.
Para Mario Polanco, más allá del hecho trascendental e histórico de la detención, el mayor valor es que debe convertirse en un acto disuasivo para quienes siguen cometiendo delitos de corrupción y una clara señal de que de ahora en adelante, y como lo ha dicho el mismo presidente Álvaro Colom, “ En Guatemala nadie está por encima de la ley”. Una decisión judicial de enorme trascendencia que se convierte en un hecho político que establece una excelente oportunidad para poner fin al uso del poder y la política como forma de enriquecimiento propio.





























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