No está claro si hay verdaderos problemas de seguridad en Sudáfrica o si todo se debe a una mala imagen, pero lo cierto es que ofrecer seguridad durante el Mundial de Fútbol 2010 se ha convertido en un buen negocio. André Viljoen entrena guardaespaldas que ofrecerán sus servicios durante el torneo.
Chris, sudafricano de 37 años, toma una AK47 de la mesa, pone una rodilla en tierra, carga el arma y dispara hacia las tribunas. Felizmente está utilizando un arma de plástico, pero no se trata de un juego de niños. La práctica de disparo forma parte de su entrenamiento.
Junto a otros alumnos, Chris aprende a llevar a un personaje VIP desde su automóvil hasta las graderías. El entrenamiento tiene lugar en un estadio de la provincia de Vrijstaat. Chris espera que éste sea el trabajo que haga durante el mundial el fútbol.
Desafío
SA Bodyguard, donde Chris está recibiendo formación, cree que durante el campeonato mundial se necesitarán alrededor de cinco mil guardaespaldas. El jefe de SA Bodyguard, André Viljoen, dice que su empresa ofrece poco más de mil, de los cuales ya están comprometidos dos tercios. El mismo Viljoen lleva 17 años en el oficio y no puede revelar los nombres de sus clientes, pero entre ellos hay “ministros, presidentes y reyes”.
Ataque con arma blanca
El instructor Dandré Viljoen, hijo de André, llama a los alumnos para el próximo ejercicio. Ahora la cosa se pone seria. El cliente VIP es atacado con arma blanca. “¡Protéjanlo con sus cuerpos!” grita Dandré, mientras uno de los futuros guardaespaldas desarma al atacante.
La empresa, situada en Graskop, cerca de la ciudad de Nelspruit, donde se jugarán partidos del mundial, recibe cada día nuevas solicitudes de sudafricanos que quieren convertirse en guardaespaldas. Dandré, de 23 años, explica que un curso en SA Bodyguard, que termina con la entrega de un certificado nacional, cuesta cerca de 4.000 euros y dura un mes. Por su parte los clientes pagan entre 350 y 400 euros diarios por los servicios de un guardaespaldas.
Temores
Una empresa de seguridad aconsejó al equipo alemán que cuando salga del hotel utilice chalecos antibalas. Los alemanes al parecer han mostrado interés en contar con guardaespaldas. Una empresa británica ha sacado al mercado un chaleco “a prueba de cuchilladas” para los asistentes a los partidos. Los criminólogos sudafricanos dicen que todo esto es una exageración, pero la reputación de Sudáfrica, donde se cometen alrededor de 50 asesinatos diarios, es motivo de un temor generalizado.
“No creo que nuestro país sea tan peligroso”, dice André Viljoen. “Cualquier país que organiza un evento de esta envergadura enfrenta problemas de seguridad. El arriendo de un guardaespaldas es caro, no cualquiera puede pagarlo, pero si se tiene el dinero lo mejor es no correr riesgos”.
Tipos rudos
Con sus enormes brazos llenos de tatuajes, voz ronca y gafas negras de sol, Chris parece la imagen viva de lo que se espera de un guardaespaldas. “Me gusta este trabajo por los coches y las armas”, dice durante la pausa. “Los hombres necesitamos esos juguetes. Y me atrae la acción. Uno va a distintos lugares y no solamente protege a empresarios sino también a cantantes y actores. Estoy dispuesto a hacer todo lo necesario para protegerlos”.
La idea de que un guardaespaldas debe ser una persona enorme es un error, dice André, él mismo alto y delgado. “Lo importante es la destreza. Además todos los guardaespaldas pasan por un test psicológico antes de iniciar su entrenamiento, para saber si están en condiciones de afrontar el oficio”.
En SA Bodyguard hay también algunas guardaespaldas mujeres. “Lamentablemente son pocas, unas cincuenta, alrededor del cinco por ciento de nuestro personal”, dice André. “Me gustaría que fueran muchas más”.





























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