El encuentro internacional sobre Gripe Aviar, convocado por la Organización Mundial de la Salud, ha trazado una estrategia mundial que involucra mil millones de dólares para enfrentar la epidemia en los próximos tres años.
Mary Simon
Esta cifra, sin embargo, solo abarca el espectro de la pandemia entre las aves, y no involucra al factor humano. El Banco Mundial desbloqueará la mitad de los fondos de aquí a fines de año, como parte de un plan de financiamiento de esa estrategia. Otra resultante de la cita de tres días en Ginebra es la convocatoria a una reunión de donantes, a mediados de enero de 2006 en Pekín, en la que se espera obtener otros 500 millones de dólares.
La Banco Mundial estima en más de 800 mil millones de dólares, equivalente al 2% del producto bruto mundial, el costo de una eventual catástrofe humana causada por la expansión de la gripe aviar. Si esta pandemia tuviese lugar, afectaría a más del 25 por ciento de la población mundial y causaría la muerte de entre dos y siete millones de personas.
La mayoría de los 500 expertos de un centenar de países reunidos en Ginebra coincidió en que, al limitar la difusión de la cepa asiática del tipo H5N1 en las aves, se reduce los riesgos de una mutación del virus en una variedad altamente patónega para el hombre.
El director general de la Organización Mundial de la Salud, el doctor Lee Jong-wook, ha enfatizado la necesidad del acceso a antivirales, en especial el conocido como Tamiflu, en los países en vías de desarrollo, que en realidad son los realmente afectados por el virus H5N1.
Al esbozar las líneas principales del programa de acción, Lee Jong-wook consideró posible "minimizar la amenaza en la fuente, tanto para animales como para la población humana, mediante una rápida reducción de los brotes virales del H5N1. Esto implica la oportuna notificación de brotes en aves, la matanza selectiva de las aves infectadas, la vacunación, incluyendo la de cría domestica, así como una apropiada compensación a los campesinos".
En una especie de catálogo de 10 puntos, se resumen aspectos estratégicos como la previsión de la difusión de la infección aviar H5N1 a otros países, siguiendo los patrones migratorios de las aves y de sistemas de producción y prácticas del mercado. A ello se agrega la falta de preparación de muchos gobiernos para enfocar estos brotes, al igual que la insuficiente disponibilidad de recursos, tanto financieros como de drogas antivirales.
El plan de acción concertado sobre esa base consta de 12 puntos, en especial la asistencia a los países en desarrollo con un control agresivo respecto a la gripe, la intensificación de las investigaciones sobre el H5N1 en los laboratorios y el aumento de las existencias de vacunas y su rápida distribución.
Durante las discusiones, países latinoamericanos como Brasil y Cuba ofrecieron su pericia para producir las vacunas antivirales correspondientes. Con tal fin, es indispensable que se les suministre la cepa madre, cuya patente exclusiva la detenta la todopoderosa casa farmacéutica suiza Roche.
América Latina está muy familiarizada con este mal avícola. En su intervención, la señora Roció Campusano, de la Secretaría de Agricultura y Pesca de México, respaldó la propuesta de la federación internacional de médicos veterinarios sobre una producción no exclusiva de vacunas contra la influenza aviar.
En su opinión, "ha llegado el momento de que los laboratorios de producción de vacunas para influenza humana se acerquen a la industria de producción de vacuna de influencia aviar, ya que la experiencia veterinaria es más amplia en este sentido, y, desde hace muchos años, hemos combatido con la influenza aviar".
Por su parte, la OMS dio a conocer que prosiguen las negociaciones con la farmacéutica Roche. Sin embargo, la empresa helvética no ha confirmado si concede autorización a laboratorios vietnamitas - u otros - para la producción de su Tamiflu.
Poco antes de terminar el encuentro, y bajo efecto de críticas y presiones, Roche anunció que produciría hasta 150 millones de dosis de Tamiflu en el 2006, y otros 300 millones en el 2007. Los precios de venta, que actualmente rondan los 50 dólares, se reducirían unos 7,70 euros para los países industrializados y 7 para el resto del mundo. Pero, esos precios siguen siendo inaccesibles para la población de la mayoría de los países en vías de desarrollo donde la influenza está haciendo impacto.





























Enviar nuevo comentario