La campaña de vacunación contra la Gripe A en 2009 era un tren en marcha del que nadie se atrevía a saltar. La Organización Mundial de la Salud, OMS, echó a andar el tren con argumentos dudosos. Ese es el principal mensaje del libro “Dossier Gripe Mexicana”, del periodista de investigación holandés, Daan de Wit que fue presentado el jueves.
Mexicanos con mascarillas, todos los lugares públicos en México cerrados. Esas fueron las primeras imágenes de la llamada “Gripe Mexicana”, por entonces llamada gripe porcina, que se comenzó a esparcir por el mundo en febrero del 2009. Tres meses después la OMS declaró una pandemia, es decir una epidemia contagiosa mundial que potencialmente podría costar la vida a cientos de miles de personas. La Organización Mundial de la Salud decidió iniciar una campaña masiva de vacunación contra el virus H1N1.
Industria
El periodista Daan de Wit investigó por qué se eligió la vacunación en lugar de la información, y qué intereses desempeñaron un papel. Con gran detalle, De Wit describe cómo en el hemisferio norte en verano ya se podía ver venir la epidemia de gripe. En el hemisferio sur, en Australia y Nueva Zelanda era verano. Los ministerios de Salud informaron sobre algunos indicios “menores”. En ese momento todavía se podía enfrentar la situación, opina el periodista, pero los lazos entre la industria farmacéutica y la OMS lo impidieron.
"Ahí se puede ver la influencia de la industria en el comité de emergencia que entró en funcionamiento para la Gripe A. Seis meses más tarde se reveló que una tercera parte de los miembros del comité de emergencia tenía lazos con la industria. En el Grupo de Asesoría de Expertos (Sage), un grupo de científicos que imparte recomentaciones a la Organización Mundial de la Salud sobre vacunas y tiene mucha influencia, al parecer la mitad de los componente está relacionado con la industria. Cada vez se puede ver una conexión en diferentes ámbitos.”
Transparencia
El virólogo Ab Osterhaus, del Centro Médico Erasmo, que en Holanda desempeñó un importante papel durante la pandemia y que además está vinculado a la Sage, califica de peligrosa esa crítica, pero la entiende. Solamente que las conexiones son inevitables.
“Es muy importante que la OMS cuente con una buena asesoría. Nosotros, como científicos, debemos estar muy involucrados. Los gobiernos no producen más medicinas ni vacunas; eso lo hace la industria. Ésta debe trabajar estrechamente y promover asociaciones públicas y privadas con el sector académico.”
Osterhaus no se atreve a afirmar si los lazos de cooperación son lo suficientemente transparentes. Esto deberá mostrarlo la evaluación en curso. El virólogo holandés mismo dice haber sido siempre absolutamente abierto.
Además, Osterhaus niega que se trate de una gripe suave. En el sur de EE.UU. y en Latinoamérica se produjeron serios problemas: “Yo sigo apoyando las medidas tomadas por la OMS.”
Gran influencia
De Wit opina que el conflicto de intereses es esencial. La definición de pandemia ha sido suavizada bajo la presión de las empresas que producen vacunas. Con ello se ha abierto el camino para una campaña de vacunación. Nunca se dio un paso atrás para ver si realmente era necesario, dice. Además con una vacuna experimental.
“Había quienes querían tener más información sobre la vacuna y sus ingredientes, pero fueron neutralizaros estructuralmente por las autoridades holandesas. Mientras que justamente su labor es la de informar a la población de modo que ellos mismos puedan decidir si vacunarse o no. Aquí se puede hablar de una campaña de vacunación en lugar de una campaña de información.”
La afirmación de Dan de Wit sobre la suavización de la definición es calificada por Osterhaus de absurda. “Se trata de una enfermedad contagiosa en todo el mundo. Ahí no puedes esperar tranquilamente para ver si el virus es peligroso. Ahí tienes que vacunar.” Según el virólogo, cinco estudios demuestran la seguridad de los componentes.
Mejores acuerdos
La conclusión de Osterhaus es que la distribución de las vacunas debe variar.
“Eso me preocupa mucho. Debemos velar porque no solamente seis o siete países en Europa Occidental tengan suficientes vacunas a disposición sino por una solidaridad europea en la distribución. Y ni siquiera me estoy refiriendo al resto del mundo. El reparto no ha sido bueno, mientras que se sigue hablando de pandemia.”
El periodista de investigación Daan de Wit va más allá. Él espera que su libro lleve a una investigación parlamentaria en Holanda para analizar y aclarar toda la situación.























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